Buena Vista Social Club despedirá su Adiós Tour en La Habana

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La cantante cubana Omara Portuondo, durante una actuación acompañada por la Orquesta Buena Vista Social|EFE
La cantante cubana Omara Portuondo, durante una actuación acompañada por la Orquesta Buena Vista Social|EFE

La célebre orquesta cubana ofrecerá sendos conciertos los días 14 y 15 de mayo en el teatro Karl Marx

suenacubano.com.- Para despedir su “Adiós Tour” en la tierra que los vio nacer, los legendarios integrantes de Buena Vista Social Club ofrecerán sendos conciertos, los días 14 y 15 de mayo, en el teatro Karl Marx, de La Habana.

Durante casi dos años, la célebre orquesta de música tradicional cubana se ha presentado alrededor del mundo, como parte de una exitosa gira de despedida. Este periplo ha llevado a la big band de la Mayor de las Antillas a más de 100 ciudades.

Entre las presentaciones más exitosas de la histórica tournée, sobresalen las actuaciones en el Castillo de Perelada en Cataluña, el Auditorio Nacional de la Ciudad de México, y en la Casa Blanca, Washington, en octubre del 2015, ante el presidente Barak Obama.

Otro momento muy especial fue la reciente visita de algunos artistas de la orquesta, entre ellos Omara Portuondo, al Children’s Cancer Center of Lebanon (CCCL). Allí los cubanos chalaron con algunos pacientes e interpretaron sus temas más populares, con la ayuda de los niños y el personal del centro.

https://youtu.be/tnFfKbxIHD0

 

30 años de música de todo el mundo (+Vídeos)

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La cantante cubana Omara Portuondo, durante una actuación acompañada por la Orquesta Buena Vista Social|EFE
La cantante cubana Omara Portuondo, durante una actuación acompañada por la Orquesta Buena Vista Social|EFE

El sello World Circuit Records, impulsor de Ali Farka Touré y de Buena Vista Social Club, entre otros, cumple tres décadas

elpais.com.- “Trajo un papelito con un listado de nueve canciones y dijo que aquello era su disco”, recuerda el dueño y productor ejecutivo de World Circuit Records, Nick Gold. El pasaje reconstruye aquella vez que Gold ultimaba la grabación de Buena Vista Social Club en La Habana y rogaba a que le diera tiempo a hacer el primer álbum de Rubén González, pianista de la legendaria banda cubana.

El deleite de los sonidos que formarían parte de Introducing Rubén Gonzalez es el reflejo de una manía que resume el trabajo de World Circuit. Gold solo se atarea con aquello que le emociona musicalmente en una especie de principio inexorable que define la manera de hacer discos como el que amasa pan casero. Hundiendo los dedos y enharinando el repertorio.

El sello echa la vista atrás a aquellos dos primeros lanzamientos, La Tremenda, de la venezolana María Rodríguez y Sonidos de Sudán, Volumen 1, de Abdel Gadir Salim. Han pasado 30 años, pero en esta discográfica independiente de Londres sigue primando el gusto de su productor por trabajar siempre con “artistas cuya música es excepcional”. “Ahora gozamos del lujo de tener más tiempo para repetir cosas si no han salido como se quería, además de contar algo más de dinero”, explica Nick Gold.

En una empresa que en la actualidad solo cuenta con cuatro empleados, World Circuit se separa del orgasmo del hit y sigue a lo suyo. Con apenas dos o tres álbumes al año, el objetivo es obtener un sonido fiel y auténtico. Y en ese viaje por mantener unas grabaciones cuidadas, trajeron el son cubano y el blues del desierto de Malí. Sonidos de “dos países que son musicalmente fascinantes”.

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Buena Vista Social Club / EFE

Gold fue el impulsor de Ali Farka Touré y de Buena Vista Social Club y reconoce que todo fue una coincidencia. Firmaron al bluesman y a Ibrahim Ferrer cuando ningún sello les hacía caso. La empatía del productor con ambos músicos dio paso a numerosos proyectos y, en 1993, Touré consiguió su primer Grammy gracias a Talking Timbuktu, en colaboración con el guitarrista estadounidense Ry Cooder. Fue un punto de inflexión en un camino ascendente donde el boca a boca funcionó, y la discográfica comenzó a poner álbumes en los estantes. Llegaba el género World Music, algo que, sin embargo, sigue sin agradar a Gold.

“Es una categoría que muestra muchas limitaciones. Es un espacio para ganar exposición y llamar la atención del público, pero es una minúscula etiqueta para la enorme cantidad de música que abarca. Es algo que, quizás, sirvió anteriormente, pero ahora la gente es menos ignorante musicalmente”, explica el productor británico.

Enamorado de Cuba

Enamorado de la música cubana, Gold intentó realizar un disco colaborativo entre músicos de Malí y Cuba. Los africanos nunca pisaron La Habana, debido a un problema con los pasaportes, pero el imprevisto no desmotivó al productor. El Estudio Egrem se convertiría entonces en un espacio para revisitar la música de la isla y punto de encuentro de Compay Segundo, Eliades Ochoa, Ibrahim Ferrer y otros guajiros que grabaron lo que es hasta la fecha el disco cubano más vendido de la historia, Buena Vista Social Club. Y de ahí a los reconocimientos, aunque la forma de trabajar de Gold apenas haya cambiado.

https://youtu.be/ZIzUc9t7oS8

El mimo de cada grabación es un factor primordial, ya sea en el estudio londinense de la compañía o en el terreno. Siguiendo aquel consejo de Ali Farka Touré de que la música es mejor grabarla donde pertenece, Gold y el ingeniero de sonido Jerry Boys llegaron a Malí con un estudio móvil y la intención de acabar con los cinco años de silencio de Touré. En una habitación del hotel Mandé, de Bamako, “con vistas al río Níger y muy buena comida local”, el guitarrista maliense grabó junto a Toumani Diabate In The Heart of The Moon (2005), uno de los trabajos más aclamados del sello y que ganó el Grammy al mejor álbum tradicional de músicas del mundo.

World Circuit ha atraído a músicos como Toumani Diabaté, Tony Allen, Sierra Maestra, Fatoumata Diawara u Orlando Cachaito Lopez, que se han unido a la discográfica que también lanzó Rumba  Argelina (1993), del grupo español Radio Tarifa. Gold incluso consiguió un viejo sueño y devolvió a Occidente la juerga setentera de Dakar gracias a que fue el artífice del regreso de la banda senegalesa Orquestra Baobab.

Sin apenas celebraciones por estos 30 años, la discográfica trabaja ahora en un disco recopilatorio que conmemorará el décimo aniversario del fallecimiento de Ali Farka Touré y que saldrá en mayo. Además, Gold está envuelto en los detalles del Adiós Tour, de la Orquesta Buena Vista Social Club, una gira de despedida que pasará por Barcelona a principios de abril. Gold era ese joven que trabajaba en una tienda de discos de jazz y que puso su en candilamiento por la música cubana y del oeste de África a disposición de su pequeña discográfica. Ahora continúa explorando universos sonoros aunque guarda recelo de sus propios oídos. “Puede parecer ridículo pero cuando me intereso por la música de algún país temo que pueda ocurrir lo mismo que con Malí o Cuba porque no podríamos dar abasto”.

También puede ver y escuchar el siguiente vídeo relacionado con la famosa y excelente Orquesta Buena Vista Social Club

Omara Portuondo se niega a decir “¡Adiós!”

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Omara Portuondo/Foto: Archivo
Omara Portuondo/Foto: Archivo

La cantante de 85 años, que ejerce su arte desde los 15, no está lista para dejar su micrófono

eluniversal.com.- La frágil apariencia de Omara Portuondo contrasta con la sonora voz que la convirtió en estrella en Cuba antes de acceder a la gloria internacional con Buena Vista Social Club, a una edad en la que la mayoría se jubilan.

El legendario grupo cubano se despedirá de su público con su “Adiós Tour”, su última gira mundial. Pero la cantante de 85 años, que ejerce su arte desde los 15, no está lista para dejar su micrófono.

“Ninguno de nosotros se imaginó el enorme éxito de Buena Vista Social Club, logramos lo que nunca siquiera habríamos soñado”, dijo en una entrevista con la AFP antes de sus concierto en Hong Kong.

“La música es mi vida y no dejaré de cantar”, asegura.

Ya son 20 años desde que por una casualidad del destino el guitarrista estadounidense Ry Cooder y la estrella cubana Juan de Marcos González alentaron a grandes nombres de la época dorada de la música cubana a reunirse para producir un disco.

El álbum grabado en apenas seis días, llamado Buena Vista Social Club en homenaje a un club privado de La Habana que cerró sus puertas tras la revolución cubana, fue un gran éxito.

Se vendieron millones de copias y la película del alemán Wim Wenders sobre esta aventura no hizo más que propulsar la música cubana en la escena internacional.

Buena Vista exportó también una visión pintoresca de una isla que vivía prácticamente aislada tras la revolución de 1959.

Para la generación que alcanzaba la edad adulta en los años 1990 era una manera de descubrir a una Cuba muy diferente de la imagen asociada a los comunistas en los países occidentales.

“Nos llaman los embajadores de Cuba y me siento honrada. Cuando haces lo que te gusta, solo pueden salir cosas buenas. Se brilla desde el interior, hacia los demás”, explica la diva.

Juan de Marcos dijo en algunas ocasiones que Buena Vista Social Club contribuyó a descongelar las relaciones entre La Habana y Washington, reavivando la curiosidad de los estadounidenses sobre la isla caribeña.

El grupo tocó en octubre para el presidente Barack Obama en la Casa Blanca, quien reveló que él también había comprado el famoso disco.

Obama se convertirá en poco tiempo en el primer jefe de Estado estadounidense en visitar Cuba desde 1928. Las relaciones diplomáticas entre estos países, rotas en 1960, fueron restablecidas en julio de 2015.

Pero la cantante, que participó en fiestas en honor a los hermanos Castro, no quiere hablar sobre política.

“La política es para los políticos. Yo soy música, amo la música”, señala. “Es bueno hablar, en todas las situaciones de la vida, con la familia, amigos, vecinos”.

Asimismo rechaza las críticas que afirman que el fenómeno Buena Vista ofrece una visión estrecha de la música cubana o que hay una diferencia entre lo que escuchan los cubanos y los turistas.

“Hoy, la gente escucha muchos estilos y géneros diferentes. Lo bueno es que la música tradicional cubana es muy respetada. Tiene diferentes influencias, cantamos en español pero hay sonidos afro. Creo que es lo que la popularizó en el mundo”.

Gracias al álbum de 1997, veteranos de la música cubana tuvieron una segunda vida. Ibrahim Ferrer, gloria de los años 1940, lustraba zapatos en La Habana para llegar a fin de mes. El pianista Rubén González, uno de los pioneros del chachachá y del manbo, era un jubilado que sufría se artrosis.

Omara Portuondo es una de los pocos miembros “históricos” del grupo aún presentes. La formación tuvo que abrirse a nuevos talentos y toca ahora bajo el nombre de “Orquesta Buena Vista Social Club”.

Para la cubana, Buena Vista es solo un capítulo de una carrera excepcional en la que cruzó el camino de Nat King Cole, Herbie Hancock, Edith Piaf y Chico Buarque.

Pero para ella nada ha terminado. “¿Si es un adiós para mi? ¡Jamás! Luego iré a Europa y Estados Unidos para mi ’85 Tour’“.

Elíades Ochoa recupera las joyas del son cubano

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