Cuba: la cosecha se planifica tras un buró

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Osvaldo, 65 años, dueño de una finca al suroeste de La Habana, fuma sosegado su mocho de tabaco, se rasca la cabeza con unos dedos gruesos que parecen garfios torcidos y le pregunta al hijo “dónde carajo guardaste la llave inglesa para cebar el motor de agua”. Luego, cuando echa andar la turbina, trota bajo la lluvia hasta el portal de su casa.

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