La zona norte de Perú fue sacudida por un terremoto de magnitud 8.0 que se registró este domingo, y se sintió en casi todo el país, así como en Ecuador, Colombia y Brasil, sin que se reportara hasta el momento víctimas ni daños materiales de consideración por la gran profundidad de su epicentro, dijeron las autoridades.
El Servicio
Geológico de Estados Unidos informó en un reporte preliminar que el
movimiento tuvo una profundidad de 110 kilómetros y su epicentro se ubicó a 81
kilómetros al sur este de la localidad de Lagunas, en la región amazónica de
Loreto.
El jefe de Instituto Geofísico de Perú (IGP), Hernán Talavera, dijo a la radioemisora RPP que el sismo generó el corte de energía eléctrica en las ciudades de Iquitos y Tarapoto; mientras que se reportaron rajaduras y caídas de algunas paredes de viviendas precarias en algunas zonas.
De acuerdo con la información del USGS, se trata del terremoto más fuerte que ha sufrido el planeta
este año.
Como resultado del fuerte movimiento telúrico hasta el momento se han confirmado 5 heridos: dos personas de Yurimaguas y otras 3 de diferentes provincias de Amazonas.
#Yurimaguas Agentes de la @PoliciaPeru se encuentran patrullando las calles para dar calma a la población y recibir información sobre derrumbes de viviendas debido al fuerte sismo. No hay información de víctimas hasta el momento. pic.twitter.com/kJ0GXxERe6
— Ministerio del Interior 🇵🇪 (@MininterPeru) May 26, 2019
“Las ambulancias de Yurimaguas están
transportando a los heridos al hospital”, informa el Ministerio de Salud
peruano.
“Agentes de la Policía de Perú se encuentran patrullando las calles para dar calma a la población y recibir información sobre derrumbes de viviendas debido al fuerte sismo”, comunicó el Ministerio del Interior peruano a través de su cuenta de Twitter.
La Policía de Perú ha notificado que en la capital de la provincia del Alto Amazonas se han producido varios derrumbes de viviendas. Ante estas circunstancias los efectivos “brindan protección y calma a población afectada”.
El motivo es la desaceleración de la rotación de la Tierra. Por eso en 2018 se registrará un aumento significativo de terremotos. Así lo revelan los norteamericanos Roger Bilham y Rebecca Bendick, investigadores en estudio publicado por Geophysical Research Letters.
Como si fuera poco los problemas que asedian a la población de Cuba y su régimen, hay que agregarle los problemas que la madre naturaleza les puede ocasionar a su sociedad. En 2016 3 mil 140 sismos han sido registrados en lo que va del año.
Los derrumbes totales y parciales de edificios y casas de viviendas se suceden año tras año en Cuba. Como consecuencia de la falta de mantenimiento los inmuebles sufren un deterioro extremo que los hacen víctimas fáciles de las lluvias y otros fenómenos naturales.
Las autoridades cubanas mantienen “el monitoreo y análisis constante de la actividad anómala que inició el 17 de enero pasado”, reporta la misma fuente. Desde la mencionada fecha, han ocurrido alrededor de 40 eventos perceptibles
Los movimientos de la parte más externa del subsuelo generan una tensión que puede liberarse de golpe – USGS| ABC-Pint it
ABC.- Un terremoto es la vibración de la Tierra producida por una rápida liberación de energía. Los más pequeños liberan una energía similar a la de un relámpago, pero los más poderosos podrían igualar al consumo anual de electricidad en Estados Unidos y superan con mucho a las explosiones atómicas más potentes.
Según se explica en «Ciencias de la Tierra», escrito por los geólogos E. Tarbuck y F. Lutgens, los terremotos se suelen producir por el deslizamiento de la corteza terrestre, la capa más superficial de la parte rocosa de la Tierra, en torno a una falla, que es una especie de cicatriz que se produce en zonas donde esta capa es más frágil. Los temblores aparecen porque, a medida que se van deformando y doblando algunas partes de esta capa superficial (litosfera), se va almacenando energía elástica, al igual que una goma que se estira cada vez más. Pero cuando estas rocas alcanzan su límite de deformación, se fracturan y liberan esa energía acumulada en forma de vibraciones sísmicas.
Así, de forma similar a lo que ocurre cuando se lanza una piedra a un estanque tranquilo y se producen ondas concéntricas, desde el origen se libera energía en todas direcciones. A este origen se le llama foco o hipocentro y desde él se proyecta una línea vertical hacia la superficie para designar el llamado epicentro. Sea como sea, cuando esas ondas se liberan, pueden llegar hasta la superficie y sacudir los cimientos de los edificios y también viajar horizontalmente por el interior de la Tierra.
Una vez que se produce esa repentina liberación de energía, a veces los materiales necesitan cierto tiempo para acomodarse, y por eso no es extraño que se produzcan las llamadas réplicas, es decir, terremotos más débiles que el principal, incluso varios días después.
Los movimientos de la Tierra
Hay muchas pruebas de que la corteza se levanta (forma cordilleras, por ejemplo), de que se adentra en las profundidades o incluso de que se mueve horizontalmente. Los científicos explican estos inmensos movimientos acudiendo a la teoría de la tectónica de placas, según la cual grandes porciones de la corteza terrestre (placas tectónicas) se están moviendo lenta y continuamente. Estos bloques interactúan entre sí, y deforman las rocas de sus bordes. Es precisamente en esas zonas de interacción donde se originan la mayoría de los terremotos.
Estas regiones, que ya hemos dicho que se conocen como fallas, pueden ser muy grandes y pueden generar grandes terremotos, como por ejemplo la falla de San Andrés, que mide cerca de 1.300 kilómetros y que separa dos enormes bloques, la placa Norteamericana y la placa del Pacífico. Pero lo más habitual, es que las fallas estén inactivas y no generen terremotos.
Frecuencia de los terremotos
Al año se producen más de 300.000 terremotos con magnitud suficiente para dejarse sentir a lo largo y ancho de todo el mundo, pero por suerte la mayoría son temblores pequeños y que producen pocos daños. Normalmente, solo tienen lugar 75 terremotos significativos cada año, y muchos de ellos se producen en regiones remotas. Con todo, se calcula que cada año se producen por término medio 18 terremotos importantes y 1,4 terremotos muy grandes.
Cuando los terremotos se producen cerca de poblaciones importantes, el temblor del terreno y la licuefacción de algunos sólidos (vídeo aquí) pueden ser totalmente devastadores. Además, tal como ocurrió en el terremoto de San Francisco de 1906, las vibraciones pueden romper las tuberías de gas y provocar incendios muy destructivos, a la vez que las tuberías del agua quedan inservibles.
La escala de Richter
Aunque hay varias medidas para representar la potencia de los terremotos en todo el mundo, una de las más habituales es la magnitud de Richter. Esta se obtiene a partir de un tipo de onda superficial que se produce en los terremotos y al aplicar una escala logarítmica, de modo que cada unidad de magnitud de Richter corresponde a un aumento de la energía de 32 veces: es decir, un terremoto de magnitud 4 en la escala de Richter libera 32 veces más energía que uno de magnitud 3, aproximadamente.
Para hacerse una idea del poder de estos movimientos, un terremoto de magnitud 4 libera una energía comparable a la de una explosión de 500 kilogramos de dinamita mientras que la prueba atómicade 1946 en el atolón Bikini liberó una energía comparable a un terremoto de magnitud 6 en la escala de Richter.
Con información de:grandesmedios.comMiedo, nervio y confusión. Seguramente, vivir un terremoto es una de las experiencias más aterradoras, donde el pánico no debe ganarnos y el instinto de supervivencia debe ir acompañado de preparación previa.
Estamos preparados para pisar firme, tocar suelo y que nunca falle. Pero, cuándo este nos falla ¿Qué podemos hacer?
Aunque asociamos los terremotos con lugares como California, donde en los últimos cinco meses ha aumentado la actividad sísmica con cinco terremotos con magnitudes mayores de 4.0, según la Federal Emergency Management Agency (FEMA), todos los 50 estados del país corren el riesgo de sufrir terremotos y es imposible pronosticar cuándo y dónde ocurrirán.
Te presentamos una guía práctica para que te sientas preparado en caso de que el suelo te juegue una mala partida.
En casa:
Trata de evitar la cocina, que es un lugar peligroso, así como objetos grandes que podrían caer, como lámparas colgantes, estantes de libros, cuadros y objetos de decoración.
Ponte debajo de una mesa y un escritorio o colócate contra una pared interior. Si estás en la cama, quédate allí y protege tu cabeza con la almohada. Sólo debes colocarte dentro de una puerta si sabes que es muy sólida y diseñada para cargar peso. La mayoría de las puertas no lo son y no te ofrecen ninguna protección.
Si estás dentro de un edificio,mantente alejada de las ventanas, todo lo que sea de vidrio y paredes exteriores, y no te metas en el ascensor. Quédate adentro hasta que el terremoto termine. Los estudios han hallado que la mayoría de las lesiones ocurren cuando las personas tratan de salir de un edificio durante un terremoto.
Al aire libre:
Si estás afuera, trata de llegar a un espacio abierto, lejos de edificios, líneas telefónicas o eléctricas o cualquier estructura que podría caerte encima. Recuerda que el movimiento de la tierra de por sí, no suele ser la causa directa de muerte o lesiones. La mayoría de esos casos resultan de estar cerca de muros que se derrumban, objetos que se caen y vidrio que vuela.
Cuando conduces:
Si estás en un auto, aléjate del tráfico y párate. No estaciones el auto debajo de puentes o autopistas elevadas, y mantente alejada de árboles, postes de luz, cables eléctricos, carteleras y letreros grandes.
También puedes ver el siguiente vídeo relacionado.
Una vez que conocemos las posibilidades de que el suelo seguro sobre el que estamos pueda moverse, es importante que preveamos una serie de medidas conducentes a disminuir sus daños en nuestra vivienda o a prevenir las posibles carencias y dificultades que nos pueden ocasionar estos daños en los primeros días después del terremoto.
Se puede comenzar identificando las posibles situaciones de peligro en los lugares donde típicamente se desarrolla nuestra vida: en casa, en el trabajo, en la escuela, en el supermercado, en la calle, etc.
Asegurar el anclaje de muebles y electrodomésticos altos y pesados a la pared, evitando su vuelco durante la sacudida.
Mover los objetos pesados a las partes bajas de los muebles para evitar que caigan; si esto no es posible trate de sujetarlos mediante anillas, alambres o velcros a la pared o estantes.
Situar los objetos frágiles en zonas próximas al suelo.
Disponer los muebles de manera que pueda evacuarse rápidamente la vivienda tras cesar el terremoto. Evite acumular objetos que puedan entorpecer las posibles vías de escape.