El potente sismo de magnitud de 7.8 que sacudió a Ecuador dejó hasta ahora 77 muertos, casi 600 heridos, destrozos considerables y una dolorosa vivencia difícil de borrar en la memoria de los ecuatorianos, que este domingo contemplaban estupefactos la magnitud del desastre.
El escenario este domingo es desolador: casas destruidas, un mercado desplomado, postes de luz caídos en las calles y escombros esparcidos por el asfalto, donde muchos vecinos decidieron pasar la noche, todavía conmocionados por el potente temblor. Es el terremoto más fuerte en el país desde 1979.