400 cubanos esperan en las oficinas de migración de Costa Rica para ser deportados a Nicaragua y continuar su travesía a Estados Unidos, mientras otro grupo de mil migrantes se mantiene estancado en la frontera con Panamá, a quienes el gobierno de Costa Rica no les dejará ingresar al país después de conocer que estas personas pagaron los servicios de una red de trafico internacional de migrantes, para que les ayudaran cumplir su sueño americano.