Desde varios rincones de Cuba, opositores denuncian negligencia médica al atender sus dolencia, que repercuten directamente en el desarrollo de su vida. Martí Noticias reseña varios casos, uno de ellos es el del campesino cubano Alcibiades Silva, quien corre peligros por “anomalías en su tratamiento” de acuerdo con una carta enviada por su hermana.
Aleyda Silva, opositora al igual que su hermano, afirma que el responsable es el régimen cubano, quien a través de los médicos toma “represalias” contra la disidencia, colocando rutinas que no favorecen al enfermo.
Alcibiades permanece hospitalizado después de la amputación de parte de una de sus piernas a causa de la diabetes.
La señora que permanece junto a su hermano, explicó que además hubo “falta de conocimiento de los médicos” que lo asisten.
Silva reside en el municipio Songo-La Maya, tiene 47 años de edad y recientemente intentó presentarse como candidato independiente a las pasadas Elecciones Municipales del Poder Popular en el 2017.
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Ahora está ingresado en el hospital Juan Bruno Zayas, de la ciudad de Santiago de Cuba, donde las condiciones higiénicas que lo rodean dificultan aún más su recuperación.
“Temo por la vida de mi hermano en este país donde el verdadero tratamiento médico lo tienen sus dirigentes, todos los cubanos de a pie somos víctimas de malos tratos médicos, pero cuando el caso es de alguien que se les opone políticamente es peor”, escribió Aleyda Silva.
“La Seguridad del Estado me la mató”
El caso de la Dama de Blanco Ada María López es similar, pero ella falleció en La Habana el pasado diciembre bajo “extrañas circunstancias”, según su hijo Geovanis Díaz.
“Cuando ellos me la sacan de esa sala es cuando tiene esa recaída, las dos veces que me la sacaron, tuvo recaída. Yo no entiendo que haya sido de muerte natural, yo estoy seguro que fue la Seguridad del Estado que me la mató”, aseguró .
En Santiago de Cuba, al opositor Alberto de la Caridad Ramírez y sus dos hijos, los oficiales de prisión los inyectaron a la fuerza luego de ser detenidos por salir con un cartel antigubernamental a la calle.
“Eso fue en la prisión Aguadores: me sujetaron, me esposaron y me inocularon una inyección en contra de mi voluntad. Entonces he tenido dolores musculares, aveces siento escalofríos, dolores en lo que es la parte de la columna, no me siento bien de salud, realmente”, concluyó Ramírez.
Redacción Cubanos por el Mundo