El australiano Peter Greste, el canadiense Mohamed Fahmy y el egipcio Baher Mohamed fueron declarados culpables de haber “difundido informaciones falsas” y de haber trabajado en El Cairo sin las autorizaciones necesarias.
En su veredicto, el juez Hasan Farid afirmó incluso que “no eran periodistas” ya que no se habían registrado como tales ante las autoridades pertinentes.