La primera ministra de Trinidad y Tobago, Kamla Persad-Bissessar, afirmó públicamente que su país no respaldará “ninguna dictadura, ni en Cuba ni en ningún otro lugar”, durante su intervención en la 50ª Reunión Ordinaria de la CARICOM, celebrada en el Caribe.
En su discurso ante jefes de gobierno de la región, la mandataria sostuvo que en Cuba no existen elecciones libres y justas y que el sistema político vigente no responde a los estándares democráticos que, según dijo, deben prevalecer en el hemisferio. Persad-Bissessar subrayó que su postura no implica desinterés por el pueblo cubano, sino una diferenciación clara entre la población y el aparato de poder que gobierna la isla.
“Hay un régimen, uno dictatorial, y ninguno de nosotros quiere eso en nuestro país, ninguno de nosotros. De lo contrario, no estaríamos aquí hoy”, afirmó de acuerdo con reportes difundidos tras la cumbre.
La primera ministra de Trinidad y Tobago recalcó que la ayuda humanitaria o la cooperación regional no debe traducirse en legitimación política de estructuras que, a su juicio, restringen libertades fundamentales.
“Tenemos que encontrar un mecanismo para los esfuerzos humanitarios del pueblo de Cuba, pero al mismo tiempo no podemos y yo no apoyaré una dictadura en Cuba ni en ningún otro lugar. No la apoyaremos. Lo que hacemos es apoyar elecciones democráticas regulares, libres y justas en un sistema multipartidista”, agregó.
El papel de Marco Rubio en el debate regional
Es importante mencionar que el contexto de estas declaraciones estuvo marcado por la presencia activa del secretario de Estado de Estados Unidos, Marco Rubio, quien ha mantenido una línea firme frente a los regímenes de Cuba y Venezuela en distintos foros hemisféricos.
Rubio ha insistido en que la estabilidad del Caribe pasa por el fortalecimiento institucional, la transparencia y el respeto a los derechos humanos, señalando que los sistemas de partido único y las estructuras autoritarias generan migración forzada, crisis económica y desestabilización regional.
En el marco de CARICOM, su postura ha reforzado la discusión sobre el compromiso democrático de los Estados miembros y sus socios estratégicos.
Las palabras de Persad-Bissessar se interpretan como una señal política relevante dentro de un bloque donde históricamente han coexistido posiciones diversas respecto a La Habana y a Venezuela.
En momentos en que varios gobiernos del continente enfrentan cuestionamientos sobre su modelo político, la declaración de Trinidad y Tobago marca distancia explícita del sistema cubano y refuerza la discusión sobre el papel de las democracias del Caribe frente a regímenes de corte comunista en la región.
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Redacción Cubanos por el Mundo