El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, vinculó las negociaciones en curso con La Habana al anhelo más profundo de la comunidad en el exilio que es el retorno a una patria liberada de la dictadura.
A bordo del Air Force One, Trump esbozó el componente humano de unas conversaciones que hasta ahora solo se habían descrito en términos geopolíticos.
“Tenemos muchos grandes cubanoamericanos que estarán muy felices cuando puedan volver y saludar a sus familiares”, declaró el mandatario, poniendo rostro a las gestiones que lleva a cabo su secretario de Estado, Marco Rubio.
El presidente estadounidense subrayó que la situación humanitaria en la Isla justifica un entendimiento, pero fue más allá al reconocer el sufrimiento histórico de quienes padecen la tiranía.
Trump aseguró estar interesado en la situación de aquellos que, en sus palabras, “fueron tratados de manera injusta por las autoridades cubanas en el pasado”, una referencia velada a los presos políticos, los exiliados desposeídos y las familias separadas por seis décadas de régimen castrista.
La promesa implícita de facilitar el reencuentro familiar, sin embargo, contrasta con la realidad que se vive en la Isla. Mientras Trump habla de futuros abrazos en La Habana, los cubanos que permanecen en la Isla soportan una crisis energética apocalíptica, con apagones de hasta 20 horas y una escasez de combustible que ha paralizado el transporte y la economía.

El presidente de Estados Unidos Donald Trump, aseguró que desde su gobierno, el secretario de Estado Marco Rubio está realizando conversaciones con el régimen de La Habana para cumplir el sueño de los cubanos de ser libres.
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Redacción Cubanos por el Mundo