El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, rechazó este lunes la imposición de nuevas barreras al desarrollo de la inteligencia artificial y denunció la existencia de una “conspiración enfermiza” contra esta tecnología y los centros de datos, en momentos en que importantes ejecutivos del sector reclaman mayores medidas de seguridad.
La posición de Trump sobre la inteligencia artificial quedó plasmada en una serie de mensajes publicados en Truth Social, desde donde defendió que Estados Unidos mantenga su ventaja tecnológica frente a China y cuestionó los llamados a desacelerar el desarrollo de los modelos más avanzados.
“Hay una conspiración ENFERMIZA en marcha contra la IA y los centros de datos, y el único feliz con ello es China”, escribió el mandatario.
Trump también rechazó que Estados Unidos necesite establecer nuevas salvaguardas para contener los eventuales riesgos derivados del rápido avance de esta tecnología.
“El único control o mecanismo de seguridad que necesita la IA es un presidente fuerte e inteligente (¡con un alto coeficiente intelectual!), ¡y Estados Unidos lo tiene de sobra!”, afirmó en su perfil de Truth Social.
Trump coloca a China en el centro del debate sobre la IA
La competencia con Pekín constituye uno de los principales argumentos de Trump sobre la inteligencia artificial. El mandatario considera que limitar el desarrollo estadounidense podría ofrecer una ventaja estratégica a China en una carrera que involucra intereses económicos, tecnológicos y de seguridad nacional.
“¡QUIEN GANA EN IA, GANA! Estamos liderando a China y a todos los demás, y seguiremos haciéndolo”, escribió Trump en otro fragmento de su mensaje.
El presidente sostuvo además que el Gobierno federal ya dispone de herramientas suficientes para intervenir frente a posibles actuaciones perjudiciales de las compañías tecnológicas.
Según Trump, su Administración “ha impedido que personas de la IA hagan cosas malas o potencialmente malas” y actualmente existe un “enorme poder penal y regulatorio sobre estas empresas”.
La postura de Trump sobre la inteligencia artificial contrasta así con las advertencias formuladas desde algunas de las compañías que protagonizan el desarrollo de esta tecnología.
Dario Amodei pidió desacelerar el desarrollo
La controversia cobró fuerza después de que Dario Amodei, director ejecutivo de Anthropic, publicara un ensayo en el que pidió avanzar a un ritmo más lento ante los riesgos asociados con las nuevas capacidades de los sistemas de IA.

Amodei planteó que la velocidad con la que aumenta la capacidad de estos modelos requiere tiempo para desarrollar mecanismos adecuados de seguridad. Sam Altman, director ejecutivo de OpenAI, también respaldó durante el fin de semana la necesidad de evitar que las capacidades tecnológicas avancen más rápido que los sistemas de supervisión.
Trump dirigió parte de sus críticas directamente contra el ejecutivo de Anthropic. El mandatario aseguró que su Gobierno ya impidió que esa compañía hiciera determinadas cosas que consideró negativas o potencialmente perjudiciales.
El debate sobre Trump sobre la inteligencia artificial también alcanzó al Congreso. El presidente de la Cámara de Representantes, Mike Johnson, señaló este lunes que Trump podría mantener próximamente una reunión con compañías del sector para abordar las responsabilidades empresariales relacionadas con la seguridad y analizar qué papel debería desempeñar el Gobierno federal.
Trump califica de “bulo” el temor a que la IA destruya a la humanidad
Trump fue todavía más lejos al cuestionar uno de los escenarios planteados por especialistas y ejecutivos tecnológicos: que sistemas avanzados de inteligencia artificial puedan escapar del control humano y convertirse en una amenaza.
“Que la IA se apodere del mundo, destruya a la humanidad y todo lo demás que sea malo es un bulo”, escribió el mandatario.
La posición de Trump sobre la inteligencia artificial mantiene de esta manera una línea favorable a acelerar la innovación estadounidense sin establecer nuevas restricciones que, según el mandatario, puedan perjudicar la posición del país.
El debate, sin embargo, continúa abierto dentro de la propia industria tecnológica. Mientras compañías y ejecutivos reclaman mecanismos que garanticen el control humano sobre sistemas cada vez más avanzados, la Casa Blanca coloca la competitividad frente a China entre sus principales argumentos para rechazar una desaceleración.
Para Trump, el objetivo inmediato es mantener a Estados Unidos al frente de una carrera tecnológica que considera determinante para el futuro económico y estratégico del país.
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