Un turista brasileño, Armando Netto, conocido influencer con cientos de miles seguidores en Instagram, dejó al descubierto las duras condiciones que enfrentan los cubanos a diario tras su reciente visita a la isla.
En un video cargado de ironía, Netto expuso el abismo entre la realidad local y el discurso oficial de “igualdad”, mostrando un país marcado por el desabastecimiento, los apagones y una economía que favorece a los visitantes sobre los residentes… claro está, todo planeado para llenar los bolsillos del régimen.


Durante su estancia en La Habana, el brasileño resaltó las enormes diferencias entre dos mundos paralelos: el de los turistas, con acceso a hoteles lujosos y servicios exclusivos, y el de los ciudadanos comunes, atrapados en la precariedad.
“Hay un tratamiento diferente para los cubanos y para los turistas”, afirmó con contundencia, señalando cómo los visitantes disfrutan privilegios inalcanzables para la mayoría de la población.
En su recorrido, capturó imágenes de calles deterioradas y servicios básicos colapsados, desafiando la idea de un bienestar generalizado.
El turista brasileño también narró su experiencia al llegar a la isla, cuando el apagón general coincidió con sus primeros días. Sin electricidad, sin posibilidad de usar tarjetas de crédito y con el cambio oficial de divisas en 150 pesos por dólar, optó por el mercado informal, donde obtuvo 350 pesos por dólar.
Con ese dinero compró lo esencial: arroz, huevos y pan que, según él, venía con insectos. “No había vegetales en el supermercado”, relató, mientras describía haber visto a niños mendigando en las calles.

El influencer comentó sobre el atraso que define a la capital cubana. Mostró un viejo almendrón de los años 50, aún en uso como taxi, y lo calificó como un símbolo de una ciudad “muy tecnológica”, evidentemente, con todo el sarcasmo del mundo .
“Tienen carros de primera generación”, bromeó, subrayando el estancamiento que contradice cualquier noción de progreso.

Asimismo, apuntó su cámara hacia contenedores repletos de basura y calles descuidadas en La Habana Vieja, diciendo: “Es impresionante lo limpia que está la ciudad”.
El video, que se suma a una crónica sobre sus primeras impresiones en Cuba, incluyó el dato de que el salario mínimo mensual es de 2.100 pesos, pero una cubeta de 30 huevos cuesta 2.000. “¿Qué tipo de igualdad es esta?”, cuestionó Netto, quien abandonó su hospedaje en un Airbnb por un hotel de lujo para escapar de los cortes de luz.
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Desde allí, reflexionó sobre un sistema que, lejos de igualar, perpetúa una miseria devastadora.
Su testimonio, que promete seguir dando de qué hablar, pone bajo la lupa la realidad que enfrenta al pueblo cubano todos los días, mientras la élite castrista presume de todos los lujos posibles y exhibiéndolos en las redes sociales.
Redacción de Cubanos por el Mundo