Al menos nueve de las universidades más prestigiosas de Estados Unidos han enviado estudiantes a la Universidad de La Habana, una institución que el Departamento de Estado identifica como “un nodo clave en la red de inteligencia cubana” utilizada por el régimen de la isla para reclutar agentes y realizar espionaje en territorio estadounidense.
Un informe oficial del 20 de julio de 2026, titulado “Cuba, la capital del comunismo del siglo XXI”, advierte que el campus controlado por el régimen castrista ha sido empleado durante décadas como plataforma para establecer contactos académicos y reclutar a estudiantes estadounidenses con afinidad ideológica.
Según el documento, la inteligencia cubana considera las universidades estadounidenses “terreno fértil” para identificar a jóvenes de izquierda que, con el tiempo, puedan acceder a cargos de influencia en el gobierno de Washington.
El consorcio CASA Cuba (Consortium for Advanced Studies Abroad), impulsado por la Universidad de Brown desde 2014, ha facilitado el envío de estudiantes de siete universidades de la Ivy League, Brown, Columbia, Cornell, Dartmouth, Harvard, Pennsylvania y Yale, junto con Johns Hopkins y Northwestern, ambas clasificadas entre las 15 mejores instituciones del país según U.S. News & World Report.
Los cursos ofrecidos a los estudiantes estadounidenses en la Universidad de La Habana incluyen teoría marxista-leninista e ideología de la Revolución Cubana, según los listados de las propias universidades participantes. El contenido académico, lejos de ser neutral, reproduce la doctrina oficial del régimen que ha mantenido el poder en la isla por más de seis décadas.
Las políticas de la era Obama facilitaron estos intercambios académicos, en el marco del deshielo entre Washington y La Habana. Sin embargo, la administración del presidente Donald Trump ha revertido ese rumbo. El gobierno de Trump ha impuesto duras sanciones contra el régimen cubano, presentado cargos penales contra exfuncionarios de la isla y lanzado amenazas de derrocar a la élite comunista que está al frente de Cuba desde 1959.
Como resultado de esta presión, Brown University ha pausado el programa CASA Cuba para el semestre actual, aunque con la intención de reanudarlo en la primavera de 2027 “si las condiciones lo permiten”. Cornell University, por su parte, confirmó que no operará en el año académico 2026-27. La Universidad Estatal de Indiana señaló en un comunicado que la Universidad de La Habana mantenía “casi ochenta” acuerdos con universidades estadounidenses en 2023, lo que evidencia la magnitud de la red de contactos tejida por el régimen.
El informe del Departamento de Estado, citando memorandos del FBI, detalla operaciones de reclutamiento de profesores y alumnos que se extendieron durante décadas. La inteligencia cubana ha desarrollado un modelo de captación basado más en la afinidad ideológica que en incentivos económicos, aprovechando la lealtad de “ideólogos convencidos” que nunca reciben sumas significativas de dinero, según el documento oficial.
La Universidad de La Habana también mantiene vínculos académicos con instituciones chinas, incluido un centro conjunto de investigación del marxismo anunciado en 2025, lo que refuerza su papel como un eje de la alianza ideológica entre los regímenes comunistas de La Habana y Pekín.
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