Las cinco familias sirias, que llevan un año viviendo en Uruguay, fueron recibidas por Juan Andrés Roballo, prosecretario de Presidencia, piden volver al Líbano y aseguran que vivir en el país latinoamericano no es lo que les habían prometido.
Roballo informó que la Organización de las Naciones Unidas (ONU), decidirá en dos días si los refugiados deben quedarse en el país o si pueden volver al Líbano. De todos modos, seguirán acampando frente al edificio de Presidencia.
Las familias sirias, que a fines del año pasado llegaron a Uruguay en el marco del programa para refugiados que el gobierno de José Mujica impulsó, protestan frente a la Torre Ejecutiva, reclamando volver a Líbano, según pudo constatar El País en el lugar.
Adultos y niños se encuentran en la Plaza Independencia con bolsos y valijas. Un hombre que oficia de traductor, dijo que las familias se sienten engañadas por el gobierno uruguayo. “Les dijeron que los sueldos acá eran de 1500 dólares” dijo el hombre. Además, reclaman que les habiliten un documento que los deje ingresar a Turquía o al Líbano.
Una de las familias que protestan es la que fue deportada desde Estambul la semana pasada. Viven en Piriápolis y habían recibido una denuncia porque no llevaban a sus hijas a la escuela pública.
Ibarhim Almohammad, uno de los jefes de familia, dijo que trabaja en una mutualista de Montevideo y recibe un sueldo de 11 mil pesos.
Tiene tres hijos y su esposa no trabaja, se encarga de cuidarlos. Almohammad dijo al diario uruguayo, que prefiere volver a Siria aunque estén en guerra porque allí encontrarán “un futuro”.
Además, reclaman que con el documento que les entregaron en Uruguay como refugiados, no pueden ingresar a Argentina, donde se encuentra la embajada siria.