La lucha cotidiana de los cubanos no es sólo por alimentos, medicinas, transporte u acceder a Internet, es también por papel. Así es, en la Isla tampoco hay papel pese a haber contado con grandes industrias a finales de la década de los años 50, época en la que llegó la magia revolucionaria a extinguir a la industria, como lo hizo con la de azúcar y muchas otras más.
Niurka Lasalle, es cuentapropista. Tras sacar su licencia para vender maní de forma ambulante, todos los días recorre Centro Habana para ganarse la vida. Sin embargo, hasta ese humilde oficio tiene su complejidad en la Isla de la escasez y debe evadir a la policía que podría multarla y confiscarle su mercancía, que va envuelta en pequeños conos de papel “ilegal”. Según Martí Noticias.
Ella debe trabajar para comer, por lo tanto, al no conseguir los envoltorios en las tiendas, donde se conseguían antes, resuelve comprarlo a los vendedores clandestinos que la abordan para ofrecerle el material a sabiendas de que su trabajo depende de ello.
LEA TAMBIÉN: ¡Qué detalle! Régimen reconoce déficit de papel higiénico
“Ya no lo sacan en la tienda. Esas son gentes que vienen aquí y nos proponen el papel cuando nos ven vendiendo el maní. Lo traen picadito y todo”, contó Lasalle.
Al principio el papel se encontraba en la tienda a 20 o 40 pesos el millar, sin embargo, los vendedores de maní aseguraron que “desde hace años se perdió”.
Sin papel sanitario
Esta escasez es evidente también en los paladares del país, en las escuelas, academias y en los baños de todos los cubanos. No hay papel sanitario, los vecinos aseguraron que “está perdidísimo”. Algunos cuentapropistas se ven obligados en los restaurantes a sustituir las servilletas con papel higiénico, sólo cuando hay claro.
“A veces pasan seis meses y no aparecen las servilletas. Da pena decirlo, pero a veces hemos tenido que sustituirla con papel sanitario, y cuando el papel sanitario se pierde, entonces imagínate tú. Eso sí, cuando sacan, compro un camión”, dice Sergio, dueño de un restaurant.
Según el Anuario de la Oficina Nacional de Estadística e Información (ONEI) en 2016 se produjeron 31.300 toneladas de papel y productos derivados, equivalente al 9,5% de los volúmenes correspondientes de producción del año 1989, un año antes del inicio del “Período Especial”.
DE SU INTERÉS: Escasez de “intimas” en Cuba podría profundizarse, según el régimen
Sin embargo, la debacle industrial del papel llegó mucho antes con la instauración del régimen castrista y la nacionalización de las plantas papeleras del país, como lo fueron la del Husillo y la de Puentes Grandes, convertida en la actualidad en la ENCOMED (Empresa Comercializadora y Distribuidora de Medicamentos).
“Dos mil millones de cartuchos se hacían allí” Antonio Panizo, ingeniero químico que trabajó en la pepelera.
Redacción Cubanos Por El Mundo