En pleno corazón de Cienfuegos, a pocas cuadras de la bahía, la oficina central de Correos de Cuba, ubicada en la calle San Carlos, se ha convertido en el epicentro de frustraciones diarias para sus usuarios.
Los clientes, que se enfrentan a largas colas sin siquiera tener dónde sentarse, soportan un servicio que deja mucho que desear mientras el calor sofocante intensifica la irritación. El lugar parece una escena rutinaria de malestar.
“Hoy serán al menos dos horas”, afirma Antonio, un jubilado que, resignado, se enfrenta al tiempo necesario para cobrar su pensión. Sentado en el contén de la acera, ha aprendido a sobrellevar la espera con paciencia, mientras observa cómo la fila avanza lenta, bajo el implacable sol.
En su opinión, si Correos dispusiera más ventanillas abiertas, el panorama sería diferente. Sin embargo, el proceso está organizado de manera que los clientes deben pasar por una serie de obstáculos para llegar al único mostrador operativo.
El interior del edificio tampoco contribuye a mejorar la experiencia, pues la oficina, lúgubre y con una iluminación deficiente, está marcada por un ambiente opresivo. Los cristales cubiertos con cinta adhesiva –una medida común contra los ciclones, aunque ineficaz en este contexto– y la ausencia de una cabina telefónica robada, suman a un ambiente desolador.
Las largas colas han dado pie al negocio informal de los “coleros”, pues pagarle a alguien para guardar un turno cuesta 500 pesos. Un lujo que no muchos jubilados pueden permitirse, dado lo limitado de sus pensiones. Sin embargo, los que buscan comprar sellos suelen recurrir a este sistema para evitar la espera.
Una cubana que trabaja por cuenta propia, denunció la presunta complicidad de los empleados de correos de Cuba con un vendedor informal, que vende a unos pocos metros del lugar, todo tipo de sellos y documentos para trámites oficiales: “De aquí mismo salen”, comenta indignada.
La antillana también manifestó que los servicios de paquetería también son ineficientes, pues tras esperar durante meses un paquete enviado desde España, la solución llegó solo cuando se involucró dinero extraoficialmente. “En cuanto apareció el dinero, apareció el paquete”, dijo la cubana.

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Redacción Cubanos por el Mundo