Una víctima del Sargento Evelio, (como se le conoce en Guáimaro, Camagüey al represor y censor Evelio Hernández Ramos), rompió el silencio tras la denuncia publicada en Cubanos por el Mundo.
Hernández Ramos ha sido señalado por numerosos ciudadanos de Guáimaro como uno de los principales operadores de vigilancia y control comunicacional en el municipio.
Ahora, quien decidió romper el silencio fue el comunicador cubano Ewald Nieves Manduley, separado de su puesto laboral tras más de dos décadas de trabajo en el sector cultural.
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Su testimonio, difundido públicamente en redes sociales, aporta nuevos detalles sobre cómo se habría ejecutado el proceso que terminó con su expulsión.
La denuncia también refuerza las acusaciones previas sobre el papel de Evelio Hernández Ramos, conocido por muchos en la localidad como el “Sargento Evelio”.
Víctima del Sargento Evelio: “Fue pieza clave en mi expulsión”
En su declaración pública, Ewald Nieves asegura que Evelio Hernández Ramos participó activamente en las acciones que derivaron en su salida del sistema institucional.
Según explicó, todo ocurrió después de varios enfrentamientos públicos relacionados con críticas al trabajo cultural y opiniones personales expresadas en redes sociales.
“Yo soy el comunicador mencionado en el post, que fue expulsado de su trabajo por ejercer su derecho ciudadano a la libre expresión, amparado en el Artículo 54 de la Constitución”, afirmó.
El comunicador sostiene que Hernández Ramos comenzó a vigilar sus publicaciones personales y a recopilar capturas de pantalla para construir un expediente en su contra.
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Según su versión, el funcionario utilizó sus opiniones críticas hacia el gobierno y las instituciones como argumento para impulsar medidas disciplinarias.
“Comenzó a planear su venganza”, denunció Ewald, quien además aseguró que Evelio “se dedicó de lleno a monitorear mis publicaciones personales con ayuda de terceros”.
De acuerdo con su testimonio, el momento decisivo ocurrió en enero pasado durante una reunión en la sede municipal del Partido Comunista de Cuba (PCC), donde participaron autoridades políticas y representantes institucionales.
“Estuvo presente y fue pieza clave en la reunión de enero pasado en el PCC municipal (…) donde se decidió mi expulsión”, escribió.
Acusaciones de vigilancia y control ideológico
Las declaraciones de Ewald Nieves coinciden con denuncias anteriores que apuntan a un aumento de la presión política sobre comunicadores, artistas y proyectos independientes en Guáimaro.
El comunicador asegura que durante la reunión donde se definió su destitución se cuestionaron directamente sus publicaciones y su postura crítica.
“Allí habló de mi ‘insubordinación’ a las orientaciones del Departamento, la falta de propaganda político ideológica en mis publicaciones y de la imposibilidad de controlarme en mi proyección mediática personal”, afirmó.
Además, dejó claro que nunca estuvo dispuesto a convertir sus redes sociales en espacios de propaganda oficialista.
“Jamás he puesto nada de esa bazofia, algo de lo que me siento orgulloso”, expresó de forma contundente.

Ewald también describió el ambiente profesional dentro de las instituciones comunicacionales de Guáimaro, donde asegura que existían rivalidades internas y prácticas de exclusión.
Según su relato, antes de ocupar su actual cargo político, Evelio Hernández Ramos “pasaba inadvertido” dentro de los encuentros profesionales y nunca destacó por su trabajo comunicacional.
“A base de servilismo llegó al puesto que ocupa”, escribió el exfuncionario cultural, víctima del “Sargento Evelio”.
Las acusaciones no se limitan únicamente a su caso. En las últimas semanas también trascendieron denuncias contra presuntas presiones hacia el proyecto comunitario “Sol y Luna”, una iniciativa independiente dedicada a actividades culturales y acciones solidarias en el municipio.
El caso ha provocado un fuerte debate en redes sociales y dentro de la comunidad local. Muchos ciudadanos consideran que lo ocurrido con Ewald Nieves refleja el creciente control político sobre la libertad de expresión en Cuba, especialmente en espacios culturales y comunicacionales.
El propio comunicador aseguró que su popularidad y respaldo social terminaron convirtiéndolo en un objetivo incómodo para determinados sectores institucionales.
“Yo era la ovejita negra de su flamante Departamento, con un apoyo poblacional significativo”, declaró.
También explicó que sus críticas públicas al sistema y su influencia en redes sociales resultaban “inadmisibles” para quienes intentaban controlar el discurso oficial en Guáimaro.
“Había que eliminarme”, concluyó.

Mientras tanto, continúan apareciendo testimonios de ciudadanos que aseguran haber sido vigilados o señalados por expresar opiniones críticas en plataformas digitales.
El nombre de Evelio Hernández Ramos aparece cada vez con más frecuencia en esas denuncias, convertido ya en una figura asociada al monitoreo político y la censura local.
La situación ha generado preocupación entre artistas, comunicadores y activistas comunitarios, que temen nuevas acciones de presión contra voces independientes en el municipio camagüeyano.