Victoria de Leinier Domínguez: una bofetada al Gobierno cubano


El oficialismo cubano se desmarca de Leinier Domínguez, e intenta quitarle hasta su ciudadanía cubana

En el 2016, el director del portal informativo Cubadebate Randy Alonso le llamó ex-cubano al vallista Orlando Ortega y se buscó un 20 de Mayo. A inicios de febrero de 2019, también en Cubadebate publicaron un texto ofensivo sobre los “privados” que en Cuba, sin convocatoria oficial ni moneda de pago a cambio, se sumaron a las labores de ayuda a los damnificados del tornado que azotó varias localidades habaneras en pasado 27 de enero. Dos o tres meses antes, Cubadebate publicó una entrevista de la expulsada de Prensa Latina Ania Ortega, a Arnold August, en el cual se faltaba a la verdad con relación al politólogo y ensayista cubano Arturo López Levy.

Ahora, para seguir con la tradición, Cubadebate – o Las Razones de Cuba, que para el caso es lo mismo – arremete contra el ajedrecista Leinier Domínguez; el mismo que hasta hace dos años llamaran “gloria del deporte cubano”, y del que ahora se desmarca el oficialismo cubano, e intenta ningunear tras su soberana actuación en el Torneo Nacional de los EE.UU. Ahora, Leinier, ya no es cubano. Dicen ellos. Lo mismo dijeron de Celia Cruz, de Bebo Valdés.

La esencia del ataque es la misma: la posibilidad del sistema y sus voceros de usar la prensa oficial cubana y hasta extranjera a su antojo, para decir lo que le venga en ganas en contra de un sujeto

La esencia del ataque es la misma: la posibilidad del sistema y sus voceros de usar la prensa oficial cubana y hasta extranjera a su antojo, para decir lo que le venga en ganas en contra de un sujeto X o de un tema Y, que no convenga a sus intereses de sociedad humanista, paladín de los derechos humanos y cuasi perfecta a pesar de tantas penurias económicas.

El oficialismo puede enjuiciar a cualquiera; maneja la información y tiene los medios y los deseos para hacerlo

Como la prensa cubana, ya sea digital o plana, es propiedad 100% del Estado, es que suceden estas cosas. Que Mariela Castro sale al ruedo diciendo que en Cuba no hay feminicidios gracias a la obra de la Revolución; que en Cubadebate se puede mentir contra López Levy; que La Jiribilla dedique cientos de textos a favor del Decreto 349, aunque uno de sus autores haya sido descubierto como un hipócrita y doble moral, y se criminalice a quienes se oponen; que en general, en los medios oficiales, el castrismo ande y desande a su antojo, y se manipule la opinión pública y se engañe al pueblo, con el arma más poderosa que pueden combatirla: el arma de la información.


Ahora, Leinier, ya no es cubano. Dicen ellos. Lo mismo dijeron de Celia Cruz, de Bebo Valdés.

Es por eso que hoy asistimos impávidos al enjuiciamiento público en picota oficialista y bajo la anuencia del sistema deportivo cubano y de cientos de periodistas cubanos, del ajedrecista Leinier Domínguez. El Ídolo de Güines; el ajedrecista más importante que ha dado Latinoamérica desde la época del genial José Raúl Capablanca. Un hombre que financió prácticamente de su bolsillo cientos de torneos de ajedrez en la isla, un ser humano sin manchas en su vida personal, un cubano que hasta el año 2016 llenó de glorias el deporte cubano y al cual, ahora, los medios de la isla intentan despellejar como a un perro sarnoso por su triunfo bajo banderín de EE.UU.

El victimario es el mismo. Lo sabemos. Randy, Granma, La Pupila Insomne, Las razones de Cuba y Cubadebate son apenas unos peleles más en esta triste epopeya del periodismo y la blogosfera cubana, donde la 2.0 y los tipográficos se abren de piernas a la ideología devoraradora socialista cubana y a los intereses más turbios de agentes de la seguridad del estado como Raúl Capote, Carlos Serpa Maceira o Iroel Sánchez.


Hoy asistimos impávidos al enjuiciamiento público en picota oficialista y bajo la anuencia del sistema deportivo cubano y de cientos de periodistas cubanos, del ajedrecista Leinier Domínguez.

Nadie, ni medio ni periodista dentro de la isla se atrevería a desmentir el oficialismo panfletero

Y lo hacen. Gracias a ellos, y al modo en que se maneja la información en la isla por parte de un Departamento Ideológico en el Comité Central, es que Mariela Castro come langostas y sonríe, a pesar de que la langosta está prohibida en Cuba y pobre de otro cubano que la coma. Es por ese aparato que su primo Tony viaja en un bote propio de millonarios por el Mediterráneo, mientras Tony Jr. se retrata por el mundo entero y maneja un BMW – porque ni Randy Alonso, ni Cubadebate, ni el Granma, ni el Juventud Rebelde ni ningún otro medio en el país va a tener los huevos necesarios para mencionarlo.

Es por ello que, melosos todos, ofrecen sus partes más blandas al periodismo ideológico comprometido, y el pueblo, desconectado, ve como le intentan pasar gato por liebre; y como el tebrejista que un día fue orgullo de Cuba y Latinoamérica hasta hace un par de años, ahora ha dejado de serlo por obra y magia de la Revolución cubana y sus justos ideales.

Por suerte, de este otro lado de la tierra, y en mayor número están los que sabemos la verdad. Y no tememos decirla.

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