Un doctor sueco, acusado de secuestro y violación tras confesar que drogó a una mujer con fresas que tenían sedante y la encerró en un búnker insonorizado.
El hombre, de 38 años, intentó mantenerla durante años en ese recinto, que empezó a construir en los últimos cinco al lado de su casa de campo, en el sur de Suecia. Finalmente la víctima pasó allí seis días.