Para vivir en Miami “hay que hacer un curso de supervivencia”

Vivir en Miami, la ciudad de sol de Estados Unidos, podría ser quizás más estresante de lo que imaginas si no haz crecido en ella.

Con sus más de 450 mil habitantes, esta urbe, conocida por sus hermosas playas y edificios innovadores, es ahora más recordada por los malos hábitos de sus habitantes al momento de manera o simplemente vivir en comunidad.

El Nuevo Herald resalta la anécdota de Zoraida Iglesias, una turistas oriunda de Boston que se fue muy decepcionada de la Ciudad del Sol, al ver como los vecinos trataban a sus conciudadanos.

Los conductores, ruidosos y descorteses, lo único que saben decir son sandeces a la hora de manejar, además de no respetar las señales de tránsito.

Cary Manzur en un foro sobre la mala educación en la página de Facebook del rotativo, informó que los choferes no ceden el paso y tampoco respetan los límites de velocidad. “Lo siento pero es la dura realidad”

Otro comentario es el de Aby, quien aseguró haber visto como un conductor insultó a una anciana porque se estaba tardando en cruzar la calle.

“La insultó además con palabras obscenas en español, me quedé perpleja con tal abuso”.

Pero la mala convivencia no solo es con los conductores, sino que se extiende hasta en la atención al cliente.

Algunos se quejaron de como las empleadas de establecimientos comerciales, brindan una pésima atención pues prefieren hablar entre ellas antes que prestar un servicio de altura.

Otros denunciaron que sus vecinos son unos “desconsiderados” que no recogen los desperdicios dejados por sus mascotas.

“He visto gente usando el teléfono durante conciertos en los teatros. Incluso hablan bajito, no son capaces de desconectar hasta el intermedio. Gente de todas las edades, no solo jovencitos. Y se molestan cuando tú les dices que apaguen”, dijo Danilo Fernández, un artista local.

Pero Edgar Ballestero expuso un contexto aún más alarmante. A su juicio, para vivir en Miami se necesita ser un “Navy SEAL”.

“Vivir aquí es una odisea, hay que pasar un curso de supervivencia, ser un Navy SEAL”

Análisis

De acuerdo con un estudio de la American Automobile Association (AAA), el 80 por ciento de los conductores de Estados Unidos se han visto envueltos en episodios de furia al volante.

En el 2016, 95 millones de conductores de todo el país reconocieron haberle gritado a otro chofer por motivos del tráfico.

En el caso de Miami es más evidente aún, puesto que la mayoría de los conductores pasan un promedio de 65 horas al años en congestiones de tráfico, eso si le suma el estrés acumulado por el trabajo.

La psicóloga Yusimí Sijó, indicó que todo eso produce un efecto dominó que a la final terminal siendo un caldo de cultivo para episodios de furia al volante.

“Si una persona está irascible, eso tiene repercusiones en su pareja, en sus hijos, en sus compañeros de trabajo. No somos islas, sino seres que interactuamos con los que están alrededor”

El reconocido periodista cubano Ismael Cala, afirmó que las nuevas tecnologías han hecho a las personas menos pacientes, por lo que esperan que todo a su alrededor se mueva a una velocidad igual o más alta a la que están acostumbrados.

“El mal uso de la tecnología ha hecho a las personas más impacientes. Tienen la ilusión de que todo se tiene que conseguir rápido”.

Cala resaltó la labor de los medios de comunicación para exponer la situación y que las personas tomen conciencia de que hay que cambiar lo que se ha convertido en la nueva norma.

“El gobierno local puede hacer incluso una campaña con humor para que la gente entienda que este tipo de actos son invasivos, y que con ellos faltan al respeto al otro”.

Redacción Cubanos por el Mundo

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