La muerte en Nicaragua continúa en aumento. Los grupos paramilitares con capucha negra del presidente Daniel Ortega no les dan tregua a los estudiantes en las calles. Al final de la semana pasada un encuentro sangriento dejó sin vida a 31 civiles, cuatro policías y tres miembros de las fuerzas paramilitares de Ortega; lo que ha hecho que The Washington Post dedique su editorial a la situación en Nicaragua.
El reconocido diario estadounidense cita fuentes oficiales para denunciar que la represión total en Nicaragua ha acumulado más de 300 muertos. Resalta que en uno de los eventos más inusuales los “matones enmascarados pro Ortega armados con palos y pistolas invadieron una iglesia donde los manifestantes se habían refugiado y maltrataron al obispo auxiliar católico de Managua, Silvio José Báez”.
Denuncia además sobre algunos informes confiables que ubican disparos de francotiradores contra protestas civiles pacíficas. Esto delimita bien la situación de violencia progubernamental.
Contexto
Sin embargo, The Washington Post, no se queda con eso. Recuerda la “carnicería política que plagó a América Central en los años setenta y ochenta”. E insinúa que Ortega hizo lo mismo al rechazar la propuesta de celebrar elecciones nacionales anticipadas, en lugar de esperar 2021. Incluso sus declaraciones fueron incendiarias. Calificó a sus oponentes de “terroristas” y dijo haberse olvidado del dialogo hasta que se cancele el “grave problema del terrorismo, la inseguridad y la violencia” y sea “verificable”.
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Negado totalmente a una solución que implique la perdida de algún tipo de cuota de poder, Ortega asumió la misma estrategia de Maduro en Venezuela.
“El régimen de Ortega ha optado por la represión total similar a la practicada contra el movimiento democrático en Venezuela. Es cierto que los manifestantes en Nicaragua han bloqueado carreteras clave con pesadas barricadas de ladrillo; una táctica que se oponía a la antigua dictadura de Somoza; y eso está afectando la economía nicaragüense. Sin embargo, el gobierno es responsable de la gran mayoría de las muertes y lesiones”, señala el diario norteamericano.
“Contrariamente a la propaganda del régimen de Ortega, la oposición sigue siendo abrumadoramente pacífica y desarmada; el único terrorismo en Nicaragua hoy es el tipo oficial”, concluye.
Redacción Cubanos por el Mundo