La región central de Filipinas está con el agua al cuello tras el paso del tifón Melor. Dos días de fuertes vientos y lluvias torrenciales han dejado una veintena de víctimas mortales y han provocado inundaciones en decenas de pueblos y aldeas. En muchos lugares no habrá electricidad hasta dentro de una semana.
“Necesitamos ayuda de verdad tras estas inundaciones, sobre todo porque se acerca la Navidad y el Año Nuevo. Ni siquiera podemos trabajar a causa de las inundaciones”, decía una damnificada.