
(EFE).- Un grupo de científicos venezolanos ha descubierto tres especies -un pez, una rana y una planta– en el norte de Venezuela que, al parecer, no se dan en ninguna otra parte del mundo y que se encuentran en peligro de extinción, informaron hoy a EFE fuentes de la investigación.
“Hay una planta, un anfibio y un pez que se presume son nuevas especies”, anunció a EFE el presidente del Instituto Venezolano Alemán de Ciencias Ecológicas Aplicadas (Ivacea), Andrés Osorio, el organismo que organizó la investigación en la cuenca de los Valles Altos Occidentales del estado Carabobo (centro norte).
En el proyecto de investigación, financiado por el Fondo de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUD) y promovido por la Fundación Hoffman, participaron científicos del Instituto Venezolano de Investigaciones Científicas (IVIC), la Universidad Central de Venezuela (UCV), la Fundación Phelps y Fundación la Salle.
El proyecto, llamado “Restauración ambiental de la cuenca de los Valles Altos Occidentales de Carabobo” tiene como objetivo recuperar el devastado extenso bosque en el que habitan las probables nuevas especies y todo el ecosistema de la zona que, además, provee de agua a más de un millón de personas de esa región.

“El problema es que hay personas en el área que están explotando las tierras con conucos (porción de tierra dedicada al cultivo) en un área protegida, no apta para ello, están explotando el bosque, cortando y causando incendios”, agregó Osorio al explicar por qué las especies ya están en peligro de extinción.
Las alarmas, explica el biólogo, se encendieron desde que se observó el alto nivel de devastación del bosque que, si se mantiene sometido a los constantes incendios, tala de árboles y siembras no permitidas desaparecerá por completo en un lapso de unos cinco años.
La destrucción se está produciendo pese a que se trata de un “área protegida” de 276.000 hectáreas amparada por el decreto 2.647 publicado en Gaceta Oficial 31.485 del 12 de mayo de 1978, medida que se tomó por tratarse de una zona que contiene una reserva hidráulica que aporta agua a más de un millón de personas.
“Más o menos el 80 % de la cobertura boscosa está desaparecida, pueden ser unas 50.000 hectáreas y este es un impacto en el clima, y es un impacto en toda la calidad ambiental y en la producción de agua”, aseguró a EFE Osorio, presidente del Ivacea, instituto que recibió 50.000 dólares del PNUD para restaurar la cuenca.
La buena noticia es que unas 30.000 hectáreas de la zona boscosa destruida se pueden recuperar y Osorio indica que lo más eficaz para esta recuperación es usar un sistema de “bombardeo” aéreo de paquetes de semillas con abono, minerales y bacterias que fijan nitrógeno, técnica conocida como Avíos.

El presidente de IVACEA, que también es especialista en Química Ambiental, explicó que la escasez de agua en los poblados cercanos a la cuenca está relacionada con la destrucción de ese bosque y con el hecho de que no existe en toda el área un sistema de tratamiento de aguas servidas por lo que los ríos están siendo severamente contaminados.
“Hay que asegurar la fuente que carga los acuíferos y la fuente que carga los acuíferos son los bosques”, indicó. Así que, como parte del proyecto financiado por el PNUD, se hará, además de la restauración de la zona, un trabajo de educación en las escuelas de los poblados cercanos que incluye el desarrollo de vídeo juegos en los que se fomente la conservación de los bosques.

Igualmente se está trabajando con la comunidad de agricultores y “conuqueros” (labradores de pequeñas parcelas) en un programa de agroecología y permacultura que son técnicas agrícolas de bajo impacto ambiental y que maneja la Fundación Hoffmann, una institución aliada en este proyecto de la restauración de la cuenca.
Asimismo, “toda la data del proyecto de biodiversidad va a montarse en la página web del Ivacea para que en cualquier parte del mundo se pueda ver cuáles son las especies que se localizaron, a qué alturas viven, cuál es la importancia que tienen en esos bosques y por qué hay que mantenerlas”, destacó Osorio.
Cada paso del proyecto, además, está siendo registrado para ser difundido como un documental por el presidente de la Sociedad Venezolana de Cine y de la Asociación Latinoamericana de Directores de Fotografía, Ricardo Matamoros.