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Subsidios para viviendas, otra burocracia del régimen cubano

Las viviendas en Cuba se evidencian en mal estado en imágenes recientes publicadas desde twitter | martinoticias

Desde el año 2012, el régimen cubano anunció un nueva medida política para ofrecer subsidios a los ciudadanos de pocos recursos para que puedan construir o reparar sus viviendas decadentes.

Pero como todo, la burocracia y la corrupción se apoderaron de la medida mientras los funcionarios le daban la espalda a los más necesitados.

De acuerdo con testimonios de quienes solicitaron una ayuda de este tipo, aseguran que sólo recibieron rechazo.

Antonia Fernández Román, vecina de un solar en la barriada El Canal, relata que para una reparación completa es requisito ser propietario de la vivienda, algo con lo que no todos los ciudadanos en Cuba cuenta.

«Los que estamos acogidos al concepto de usufructo gratuito no tenemos derecho. Solo podemos solicitar subsidio para arreglar cocina y baño. A la hora de la repartición nos recuerdan que no tenemos derecho a lo gordo. Lo que quieren es que sigamos entre las ruinas».

Los subsidios oscilan entre los 9.800 (para reparaciones de baños y cocinas) hasta 85.000 pesos (moneda nacional), que incluye sustitución de cubierta o reparación total de la vivienda.

En el caso de la construcción de una vivienda, para aquellos que cumplan los requisitos la resolución No. 001 de 2012 del Consejo de Ministros establece el subsidio de «la ejecución de la célula básica habitacional, que se corresponde con una vivienda de 25 metros cuadrados de superficie útil como máximo».

Para Alberto Tolón, albañil estatal, la cuestión es si el Estado tiene capacidad para cubrir la demanda de materiales en correspondencia con la cantidad de subsidios autorizados.

«Con lo que dan de subsidio mínimo no alcanza ni para arreglar un baño porque los materiales de alta demanda que puedes comprar si eres beneficiario entran muy poco en las tiendas. Si no tienes un contacto allí, te come el león, y ningún albañil te cobra menos de 100 CUC por repararte el baño. Por otra parte, el Estado nunca tiene disponible transporte para los subsidiados».

De encontrarlo, los subsidiados también deben pagar el transporte del monto que les ha sido concedido.

En las mismas

Sus propietarios no tienen potestad para reparar o reformar las viviendas patrimoniales, pese a su crítico estado constructivo (Foto: Roberto Rodríguez Cardona / CubaNet)
Sus propietarios no tienen potestad para reparar o reformar las viviendas patrimoniales, pese a su crítico estado constructivo (Foto: Roberto Rodríguez Cardona / CubaNet)

El proceso para adquirir el subsidio genera corrupción, una cadena que comienza por «estimular» a los funcionarios que deciden qué tipo de ayuda requiere el ciudadano, y que termina en las Tiendas de Materiales de la Construcción (comúnmente llamadas «rastro») donde también se debe «estimular» a los despachadores para conseguir los materiales.

A esto se suman los transportistas privados, quienes pueden cobrar hasta 10 CUC por el servicio.

Un vecino de Centro Habana llamado Luis Herrera, asegura que los subsidios son utilizados como tapadera para evadir a los inspectores.

«Aquí la gente usa muchas veces el subsidio como tapadera, para construir sin que los inspectores pregunten demasiado.Los materiales demoran siglos en llegar al rastro, no alcanzan y muchas veces son de pésima calidad, merma de la fábrica. Tienes que andar a la viva o buscarte amistades porque tendrías que vivir en la tienda para saber cuándo entran los materiales y tener suerte de que los despachen como corresponde

Empleados de tiendas de materiales en el Cerro, 10 de Octubre, Centro Habana y La Habana Vieja, que en ningún caso accedieron a ser identificados, afirmaron que del total de materiales que llegan para ofertar a la población, «el 3% se establece para los acogidos al programa de subsidio».

Explicaron también que los subsidiados tienen cinco días hábiles para retirar los materiales una vez que estos llegan al establecimiento. «Nosotros les hacemos un vale por la cantidad solicitada y con este se dirigen al banco, que les emite un cheque. Si en los cinco días no se retira los materiales, se cancela el cheque y procedemos a vender ese material».

El proceso para adquirir un subsidio, que suele tardar como mínimo un año desde su solicitud, decide además qué puede o no reparar un ciudadano sin importar el daño que pueda tener su vivienda.

Con información de Diario de Cuba

 

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