Los más de 300 cubanos que se encuentran en el albergue de la Pastoral Social Cáritas, recibieron con alegría la decisión de Varela, y esperan un resultado positivo de la reunión.
Reynaldo Beitia, uno de los migrantes apostados en Cáritas, afirma que ser deportados sería condenarlos a la cárcel y a los malos tratos en su país natal.
“A muchos los meten en la cárcel, los maltratan y son mal mirados. La mayoría que estamos aquí vendimos todo lo que teníamos en Cuba”.
Por otro lado, el diácono Victor Berrio, director de Cáritas, se mostró preocupado por la condición en la que se encuentran los migrantes y más aún con la venidera temporada de lluvias.
“Ellos no pueden estar en esas carpas, se les mojan cuando llegan la lluvia pero es el único lugar que tenemos”.
El religioso expresó que le solicitaron una ayuda al gobierno nacional desde el pasado mes de diciembre, pero nunca llegó.
Hasta ahora habrá que esperar los resultados de la reunión para saber cuál será el futuro de los isleños.
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Redacción Cubanos por el Mundo