El nuevo mandatario cubano, Miguel Díaz-Canel, ofreció un discurso que confirmó de momento que en Cuba se produjo solo un cambio de banda, más no de modelo. Su discurso reiterativo sobre el continuismo en la isla le dijo al mundo – en especial a los acérrimos enemigos de la “revolución” – que la política exterior de Cuba se mantendrá.
Aseguró Díaz- Canel que asumiendo la responsabilidad para la que fue electo no cederá “ante la presión y los cambios sólo serán decididos por el pueblo cubano”, a pesar de haber sido nombrado como presidente tras la deliberación de 604 diputados, que a su vez, fueron definidos sin el voto universal, directo y secreto.
“Cuba no hará concesiones, no negociará ni aceptará condiciones, no cambiará sus principios. La política exterior en Cuba se mantiene”.
El nuevo mandatario fue tajante al asegurar que llegó al poder “no para prometer nada” y el ámbito económico no tuvo lugar en su discurso.
“No vengo a prometer nada, vengo a entregar el compromiso de trabajar y exigir con el cumplimiento del programa”.
Expresó que “no cederemos ante el vecino del norte” aunque indicó estar abierto a un diálogo “sincero y de respeto”.
Continuismo
Díaz-Canel reconoció que le dará continuidad a los programas de la “revolución”, generando muy pocas expectativas sobre si su gobierno realizará grandes reformas que impacten de manera positiva en los cubanos.
El nuevo regente reconoció además que en Cuba “no hay espacio para una transición que desconozca a la revolución”.
Si bien las llamadas reformas “capitalistas” son necesarias para darle un impulso a la economía, Díaz-Canel indicó que estas no serían tomadas ya que continuarán la senda de “perfeccionamiento” del socialismo.
“La revolución sigue y seguirá viva, y cambiando todo lo que deba ser cambiado. Continúa la revolución su curso”.
Redacción Cubanos por el Mundo