A propósito de la clausura del décimo encuentro de periodistas, sale a relucir la verdadera situación de la prensa en Cuba. “El Mentiroso” el gran noticiero nacional ya no engaña a nadie. Irónicamente el encuentro fue dedicado a “nuestro eterno Comandante en jefe Fidel Castro Ruz”; el asesino de la libertad de prensa y con ello de todas las libertades individuales en Cuba.
Cuentan que fue insoportable para el comunismo. La libertad de expresión e información que había en Cuba tras la llegada de Fidel Castro al poder, no era tolerable. Como era de esperarse, inmediatamente fue atacada con todo el arsenal de la revolución. Expropiaron y confiscaron todos periódicos, revistas, emisoras de radio y estudios de televisión. Pero lo peor fue que los comunistas paseaban con una urna a cuesta. El muerto era la libertad de prensa y tras ella cada una de las libertades individuales. Cuba nunca volvió a ser igual.
Gladys Linares, maestra, asegura en su columna de CubaNet que, con esas expropiaciones el gobierno tomó el poder absoluto de los medios y comenzó a manipular la información y la cultura. De eso hacen 60 años y la realidad no cambia, sino que empeora.
La revolución condenó al pueblo cubano al aislamiento; lo hizo preso en una isla, sin posibilidades siquiera para la imaginación. Lo condenó a los pareceres y presunciones de los integrantes del Partido Comunista de Cuba. Ese es el filtro de todos los contenidos que se consumen en la Isla.
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Lo que pueden publicar los medios y ver los cubanos, ya sea música, noticias, películas, novelas; pasan por la doctrina del partido. Por lo menos luego de 60 años de revolución la población ya no se come la censura y la mentira del régimen.
El mentiroso
“El mentiroso”, apodan al gran noticiero nacional. Ese espacio se usa para crear una ilusión de desarrollo económico mientras el país se sume cada día más en la miseria. Los cuentos de Pepito, una parodia sobre este programa, se repite de boca en boca como la verdadera noticia.
Y aunque El mentiroso es uno de los espacios con más teleaudiencia, los cubanos se lo tienen que “calar” para poder ver el parte meteorológico. Otros menos tolerantes aseguran que dada “la cantidad de mentiras que hay que empujarse”, muchas noches tienen que cambiar de canal antes, porque no logran aguantar hasta el parte.
“La Mesa Redonda Informativa, con sus patas carcomidas por el comején del totalitarismo, cuenta con muy pocos seguidores. Su contenido monótono y su discurso servil al régimen no dan para mucho. Y así es todo lo demás. Novelas, series, concursos, documentales sobre nuestros próceres o fechas patrióticas, tele-clases, etc., siempre la verdad se omite o se tergiversa en favor del régimen comunista”.
Ante esa situación los cubanos se reinventaron. El “paquete” adquiera cada día más seguidores, mientras el resto de la sociedad es privada no sólo del entretenimiento que debería aportar la tele; sino también de sus posibilidades de adquirir información, conocimientos, desarrollo espiritual y cultural desde el hogar.
Para como periodista en cualquier medio de comunicación oficialista o como cualquier otra cosa hay que estar comprometido con el régimen. O lo que es lo mismo: ser “revolucionario”. ¿Cómo se puede obtener algún contenido diferente desde la televisión?
Redacción Cubanos por el Mundo