El brote de dengue hemorrágico en la Isla enciende las alarmas de salud, pues cada día son más los reportes de la prensa independiente de casos en varias provincias del país, alguno de ellos hasta son casos mortales, sin embargo el régimen sigue indolente y la prensa oficialista omite esta información en sus páginas.
Aunado a ello, los basureros improvisados son la principal causa que evita que el mosquito transmisor sea combatido. Así lo afirman los testimonios de cuentapropistas que hacen vida en las calles de la Isla a Diario de Cuba.
“Cómo se van a acabar los mosquitos si esto es un vertedero tras otro, abarrotados en las esquinas, y pasan días y más días sin que los recojan”, comenta una habanera a sus clientes mientras vende dulce de coco en su carrito.
Los vertederos son parte del paisaje citadino habitual.
Para Maykel, un técnico de Higiene que chequea la calidad de la fumigación en la capital, “es una realidad que nos golpea, porque mientras no exista un trabajo eficiente en la recogida de desechos sólidos, será casi imposible eliminar el mosquito y otros vectores”.
“Los que más afectan son los microvertederos improvisados. Como no están incluidos en la ruta de recogida, demoran mucho más en eliminarse y el mosquito puede cumplir su ciclo de desarrollo completo y multiplicarse”, explica.

Bajos salarios
Los bajos salarios son una de las causas que atentan contra la calidad del trabajo, mientras contribuyen a la pérdida de valores asociada a la necesidad de supervivencia.
José Ramón, un trabajador de la Campaña Antivectorial, comenta mientras echa el abate en una cisterna: “ganamos poco más de 500 o 600 pesos, depende de si hacemos horas extras. Es una miseria, no alcanza para nada. Hay que vivir del invento”.
“Yo quisiera dejar esto, pero estoy a punto de jubilarme; me da miedo cambiar a estas alturas. Trato de salir temprano porque me da más resultado trabajar de tarde en una dulcería particular donde me pagan 50 pesos en media jornada”.
Otra irregularidad es que existe déficit de los productos químicos empleados en la batalla contra el mosquito Aedes aegypti.
El régimen, como en casi todas las áreas de servicio público, se ha mostrado incapaz durante décadas de proveer servicios básicos como el de la recogida de basura.
El problema es más crítico en las ciudades grandes, principalmente en la capital. La Habana podría llamarse “Ciudad de la Basura”, en vez de “Ciudad Maravilla”, por lo comunes que son los vertederos abarrotados que ocupan varios metros de numerosas esquinas.
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Redacción Cubanos por el Mundo