El régimen castrista confirmó este lunes la muerte de un cubano en Venezuela, producto de los devastadores terremotos que golpearon a ese país el pasado miércoles, evento que genera una profunda incertidumbre sobre el paradero de varios ciudadanos que residían en las zonas más afectadas.
Este anuncio marca una ruptura radical con el discurso oficial previo, pues la Cancillería cubana, a través de sus canales diplomáticos, sostuvo durante el fin de semana que no existían reportes verificados de fallecimientos o desapariciones de personas de la isla.
La información oficial fue emitida por Ana González Fraga, quien funge como directora general de Asuntos Consulares y Atención a Cubanos Residentes en el Exterior. A través de sus perfiles digitales, la funcionaria reveló el deceso de Lupercio Adrián D’Pérez y Pando, un ciudadano cubano de 55 años de edad.
Al respecto, la funcionaria detalló textualmente: “El Ministerio de Relaciones Exteriores ha recibido confirmación del fallecimiento del ciudadano cubano Lupercio Adrián D’Pérez y Pando, víctima de los terremotos ocurridos el pasado miércoles en Venezuela”.
Presión mediática y hallazgos en zonas devastadas
Este reconocimiento oficial se produjo después de una intensa presión mediática y social. Diversas plataformas ciudadanas circulaban desde el mismo miércoles listados que incluían a más de treinta personas cuyo rastro se perdió tras los movimientos telúricos, entre los cuales figuraba el señor D’Pérez y Pando.
La falta de transparencia inicial contrastaba con los testimonios de los familiares, quienes buscaban desesperadamente respuestas ante la ausencia de noticias por parte de las autoridades.
El impacto de este desastre natural alcanzó niveles alarmantes en los últimos días. El Ministerio de Relaciones Exteriores también confirmó que, además del caso mencionado, se localizaron los cuerpos de seis integrantes de una misma familia en el estado de La Guaira, una de las áreas geográficas que sufrió mayores daños estructurales por los sismos del 24 de junio.
Las víctimas fueron identificadas como Yadina de la Caridad Yáñez, conocida en su círculo cercano como “Yadina la Cubana”; su esposo, Alain Rodríguez; el hijo de ambos, Dylan Xander; además de Gladys María Linares, Raudel Diosdado Rodríguez Cabrera y Teresa Rojas Rodríguez.
Los restos de esta familia fueron hallados bajo las ruinas de los edificios conocidos como Oasis Beach y Resjurel. El descubrimiento representa una de las tragedias más dolorosas que ha tenido que enfrentar la comunidad de migrantes de la isla en el extranjero, dejando una estela de luto que trasciende las fronteras.
La magnitud de la tragedia obligó a las autoridades a modificar su postura inicial, transitando de la negación a la validación de los hechos trágicos.
Protocolos de búsqueda y atención consular
En su comunicado, la directora de la DGACCRE insistió en que las labores de búsqueda no cesan. Ante la cantidad de personas cuyo paradero aún permanece incierto, González Fraga pidió la colaboración de quienes puedan aportar información sobre cualquier otro cubano afectado.
Las autoridades instaron a los familiares en la isla a mantener contacto directo con la Dirección General de Asuntos Consulares y Atención a Cubanos Residentes en el Exterior en La Habana, o bien, con el Consulado de Cuba en Venezuela para facilitar el flujo de datos.
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Pero sí se toma en cuenta que el propio régimen no había facilitado información hasta que no tuvo más opción, resulta difícil para los familiares de las víctimas otorgar cualquier ápice de confianza.
La crisis desatada en la nación sudamericana evidencia la incapacidad de respuesta de los servicios diplomáticos de la isla, que se ven obligados a ceder en un escenario complejo donde cada cubano desaparecido representa una historia de angustia para sus allegados.
Mientras la cifra de víctimas mortales se esclarece, los equipos de rescate continúan removiendo escombros en las zonas críticas, con la esperanza de encontrar sobrevivientes entre los restos de las edificaciones colapsadas.
La situación del cubano afectado por estas catástrofes naturales subraya la vulnerabilidad de las comunidades migrantes ante eventos sísmicos de gran escala. Por el momento, se mantiene una vigilancia sobre los reportes que llegan desde las zonas venezolanas más castigadas.
Se espera que, en las próximas horas, las autoridades locales y rescatistas sigan actualizando sobre la terrible situación.