El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, podría intensificar su estrategia contra la dictadura cubana una vez concluido el Mundial de Fútbol de 2026, según un análisis publicado en el diario británico The Times.
La evaluación sostuvo que el evento deportivo habría servido al mandatario estadounidense como una vitrina de liderazgo internacional antes de concentrarse nuevamente en asuntos de política exterior con impacto electoral.
El planteamiento apareció en una columna firmada por el periodista británico Roger Boyes, denominada “los partidarios de Trump disfrutarían una victoria rápida en Cuba”, quien interpretó que la organización de la Copa del Mundo representó mucho más que un acontecimiento deportivo para la Casa Blanca.
En ese sentido, el comunicador consideró que el torneo permitió exhibir la capacidad logística, económica y política de Estados Unidos ante el resto del mundo mientras el Gobierno preparaba la siguiente etapa de su agenda.
“Cuando suene el pitido final este fin de semana, pronto quedará claro que, para Trump, organizar el torneo siempre tuvo más que ver con proyectar la fuerza nacional, el dominio económico y toda la capacidad logística que exige el mayor espectáculo del mundo que con celebrar actos de unión y empatía”, escribió Boyes en el artículo.

El análisis vinculó la política exterior con las elecciones legislativas
El artículo sostuvo que el presidente estadounidense afrontó el desafío de mantener el respaldo de su base política de cara a las elecciones legislativas de medio término previstas para el otoño. Según el columnista, en ese escenario una acción internacional exitosa podría fortalecer la imagen de liderazgo de Trump ante los votantes republicanos.
Boyes argumentó que la historia política estadounidense mostró cómo algunos presidentes recurrieron a operaciones internacionales para reforzar su liderazgo interno cuando enfrentaron procesos electorales complejos.
“Pero hay otra herramienta a disposición de un presidente nervioso ante unas elecciones inminentes: una expedición al extranjero breve y exitosa que recuerde a la base de ‘Make America Great Again’ que tiene el privilegio de estar liderada por un comandante en jefe siempre alerta y ágil”, apuntó.
No obstante, es importante aclarar que el análisis no aseguró que existiera una decisión oficial de la Casa Blanca para ejecutar una acción concreta contra Cuba.
Cuba apareció como un objetivo político y simbólico
Dentro del análisis, Boyes señaló que una eventual ofensiva sobre la isla tendría un componente distinto al de otros escenarios internacionales.
Mientras Venezuela representó históricamente un interés vinculado al petróleo y a la influencia regional, el caso cubano tendría un fuerte contenido político e histórico para sectores del Partido Republicano y del exilio cubano en Estados Unidos.
El periodista recordó que Donald Trump mantuvo durante años una postura de máxima presión contra el régimen castrista y que recientemente volvió a colocar en la agenda el caso del derribo de las avionetas de Hermanos al Rescate, ocurrido en 1996.
Boyes indicó que Trump responsabilizó públicamente a Raúl Castro por haber autorizado aquella operación militar que provocó la muerte de cuatro pilotos civiles.
Según el columnista, una nueva estrategia contra La Habana “ofrece una especie de ajuste de cuentas histórico con la dinastía Castro”, aunque reconoció que no implicaría beneficios económicos comparables con otros escenarios internacionales.
El caso Raúl Castro volvió a cobrar protagonismo
El artículo también mencionó las recientes acciones judiciales impulsadas en Estados Unidos contra Raúl Castro por su responsabilidad en el derribo de las aeronaves de Hermanos al Rescate, un episodio que continúa siendo uno de los hechos más graves atribuidos a la cúpula militar del régimen cubano.
Boyes interpretó que esas iniciativas judiciales enviaron un mensaje hacia sectores de las Fuerzas Armadas cubanas.
Según escribió, “esta medida ha sido una invitación de Estados Unidos a los militares leales al régimen que se sienten desilusionados para que cambien de bando”.
The Times planteó un posible cambio de estrategia tras el Mundial
El análisis concluyó que el desenlace del Mundial marcaría el inicio de una nueva etapa para la agenda internacional de Trump.
Boyes sostuvo que la atención mundial concentrada en el torneo permitió al mandatario reforzar su imagen antes de volver a centrar sus esfuerzos en conflictos geopolíticos que podrían influir en la campaña legislativa.
“Queda por ver si se podrá lograr un cambio de régimen antes de las elecciones de mitad de legislatura de otoño, pero esta cuestión está empezando a formar parte de la estrategia de Trump tras el torneo”, precisó.
Hasta el momento, la administración estadounidense no ha anunciado oficialmente una nueva ofensiva contra el régimen cubano después del Mundial 2026. Sin embargo, el análisis publicado por The Times alimentó las especulaciones sobre la posibilidad de que Washington incremente las sanciones, las acciones diplomáticas o las presiones políticas contra la dictadura de La Habana en los próximos meses.