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Pelotero cubano Carlos Adrián Hernández, de 15 años, abandona la miseria de la isla y busca llegar a la MLB

El prometedor pelotero cubano Carlos Adrián Hernández, con apenas 15 años de edad, huyó del infierno socialista hacia la República Dominicana para escapar del hambre y la miseria que impone la tiranía castrista.

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Pelotero cubano Carlos Adrián Hernández buscará un contrato de MLB en República Dominicana
Carlos Adrián Hernández tiene apenas 15 años / Foto: Francys Romero

El prometedor pelotero cubano Carlos Adrián Hernández, con apenas 15 años de edad, huyó del infierno socialista hacia la República Dominicana para escapar del hambre y la miseria que impone la tiranía castrista.

El talentoso lanzador derecho, natural de Villa Clara, tomó la decisión más contundente de su hasta ahora corta vida: abandonar una isla en ruinas para buscar una firma millonaria en las Grandes Ligas (MLB), según reportó el comunicador especializado en materia deportiva, Francys Romero.

Hernández prefiere empezar de cero en tierra extranjera antes que regalar su talento a un régimen decrépito que explota y desnutre a sus deportistas mientras destruye el futuro de toda la juventud.

El colapso del sistema deportivo cubano

Este desprendimiento evidencia el colapso absoluto del sistema deportivo de la dictadura. Hernández venía de integrar la preselección del equipo nacional U-15 que disputó el Mundial de la categoría, pero entendió rápido que seguir en suelo secuestrado por el régimen es una condena al fracaso.

Ahora, asentado en suelo dominicano, proyecta su elegibilidad para el período internacional de firmas 2027-2028. Cualquier pelotero cubano con verdadero potencial sabe bien que quedarse en la isla significa someterse a la limosna oficialista, mientras que el profesionalismo le garantiza la libertad financiera y el respeto que el comunismo le niega sistemáticamente.

Un brazo derecho con enorme proyección

En lo deportivo, las condiciones del muchacho son sencillamente aplastantes para su edad. Con una imponente estatura de 6,1 pies y un brazo derecho capacitado para proyectar lanzamientos por encima de las 90 millas por hora, su techo de desarrollo es enorme.

Esos números demuestran que las capacidades atléticas del deportista florecen a pesar del lastre destructivo del sistema, no gracias a él. Cada pelotero cubano que supera las 90 millas en sus envíos representa un golpe devastador en el rostro de los parásitos de La Habana, quienes pierden otra mina de oro por culpa de su ineptitud, su avaricia y su opresión sofocante.

La fuga de talentos que no se detiene

La estampida de atletas no se detendrá mientras la cúpula comunista siga ahogando al país en la oscuridad y la pobreza absoluta. La fuga de Carlos Adrián Hernández hacia el profesionalismo reafirma que el béisbol en Cuba está completamente muerto bajo la sombra de la tiranía.

Mientras la cúpula opresora intenta esconder el desastre, el joven pelotero cubano se prepara en la República Dominicana para conquistar el mejor béisbol del mundo, dejando atrás a un sistema miserable que devora a su propia gente sin ningún tipo de piedad.

Otros jóvenes que han tomado la misma decisión

La fuga de este pelotero cubano se suma a una larga lista de casos que han acontecido en los últimos años. Recientemente, por ejemplo, Leandro Forteza escapó de la asfixiante dictadura castrista con el mismo destino: República Dominicana, para firmar un contrato de MLB.

Con solo 19 años de edad, el aguerrido lanzador derecho natural de Sancti Spíritus decidió abandonar el sistema deportivo oficialista para proyectar su potente brazo en el profesionalismo libre.

Antes,  el joven receptor Enrique Tejera abandonó el país con destino a tierra quisqueyana, donde también buscará pactar un contrato profesional con alguna organización del Big Show.

Vale la pena decir que la gran mayoría de los muchachos que han salido de Cuba han logrado firmar con equipos de la Gran Carpa, demostrando que con disciplina y lejos de las garras castristas, es más que posible conseguirlo.

Mientras la tiranía castrista siga en el poder, son muchos los talentos que seguirán sumándose a esta sangría, dejando su tierra con el fin no solo de ayudarse ellos mismos, sino también a aquellos que dejan como rehenes de los criminales del poder.

Mateo Orozco

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