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El creador de contenido cristiano Alfredito Fominaya asegura que, durante su detención del viernes 6 de noviembre, lo obligaron a desnudarse en un registro, lo dejaron esposado dentro de una patrulla bajo el sol y lo interrogaron dos agentes de la Seguridad del Estado, uno de ellos fiscal, sobre su fe, sus videos y su costumbre de acompañar a otros activistas citados por la policía. Según su testimonio, lo soltaron a las 11:05 p. m. en una unidad policial del municipio habanero de Playa.
Fominaya lo contó al día siguiente en dos videos publicados en su perfil de Facebook con el título «Resumen del día de ayer». En la segunda parte, de unos 16 minutos, describe el interrogatorio con una frase: «Todo lo que yo vi es gente que tiene miedo, y que está reprimiendo porque tiene miedo».
Ese viernes, Fominaya estaba entre las personas que fueron a acompañar al activista cristiano Anthony Martínez, citado a las 9:00 a. m. en el Técnico de Guanajay, en Artemisa. Laura Rodríguez Au, esposa de Martínez, contó que a quienes lo acompañaban los hicieron entrar en la unidad y les levantaron actas de advertencia.
Desnudo en un cuarto y 40 minutos esposado al sol
La segunda parte del relato arranca en un cuarto con dos oficiales, uno de ellos de la Seguridad del Estado. «Me hicieron un cacheo profundo», cuenta. Le ordenaron quitarse el pulóver, el pantalón, los zapatos y el calzoncillo. «Me desnudaron», resume. También tuvo que hacer cuclillas. Luego le dijeron que se vistiera y salió con la orden de llevarlo a la unidad de la Policía Nacional Revolucionaria de Tercera y 110, en Playa, a unos 50 o 60 metros de la carpa Trompoloco, junto al parque Coney Island.
Llegó hacia las 12:20 p. m. con las manos esposadas a la espalda. En el camino le pidió al oficial que iba a su lado que le pasara las esposas hacia adelante: «Tenía mucho dolor en los hombros». La respuesta fue no.
Al llegar lo dejaron dentro de la patrulla, al sol, unos 40 minutos. Por el retrovisor veía al agente que horas después lo interrogaría y a los choferes, esperando a la sombra. Fominaya cree que lo hicieron «con total intención». No se quejó: «Si estuviera tres horas, ahí iba a estar tres horas y no le iba a decir nada».
A la una de la tarde lo pasaron al calabozo. Le contaron el dinero de la billetera, las gafas y el resto de sus cosas. El teléfono se lo habían quitado antes. Ya en su casa descubrió que tenía roto el puerto de carga.
Pasó la tarde encerrado con otros detenidos. A varios de ellos, dice, les dejaron hacer una, dos y hasta tres llamadas. «A mí nunca me dieron ese derecho», afirma. No pudo comunicarse con su familia en ningún momento.
Las dos actas que no quiso firmar
Hacia las 6:00 p. m. lo sacaron para mostrarle un acta por «incitación a delinquir». Se negó a firmarla: «Yo no he incitado a delinquir en ningún momento». Lo devolvieron al calabozo.
Entre las 7:20 y las 7:30 p. m. empezó la entrevista. La condujo casi entera un oficial de la Seguridad del Estado que se presentó como José Antonio. Lo acompañaba un fiscal de la Seguridad del Estado que dijo llamarse Alberto. Terminó cerca de las 8:45 p. m.
Al final le pusieron delante otro papel, que empezaba con su supuesta admisión de haber incurrido en desorden público. Lo rechazó desde la primera línea: «Yo no voy a firmar nada de eso porque yo no he incurrido en desorden público». Según su relato, el oficial le reconoció: «Sí, sí, tú no lo has hecho, pero eso pudiera suceder». Su respuesta fue: «Eso no va a suceder nunca».
Al pie del documento, Fominaya escribió que no se identificaba con nada de lo que decía y que su único compromiso era «no incitar a delinquir y no incitar al desorden público». Esa anotación fue lo único que firmó.
El fiscal le echó en cara, además, que los cristianos que acompañaron el juicio de Anna Bensi y su madre, Caridad Silvente, cortaron el paso de los carros. José Antonio aseguró haberlo visto rezando en plena calle. Fominaya les contestó: «Nosotros estamos en el lugar donde ellos nos pusieron. Ellos eran los que tenían la calle cerrada». Añadió que en otras citaciones han esperado en el borde de la acera o en una cafetería.
«Como cristiano, nuestro posicionamiento no es incitar a delinquir, no es incitar el desorden público. No ha pasado ni pasará».
Alfredito Fominaya
Los «tres miedos» que Alfredito Fominaya dice haber visto en sus interrogadores
Fominaya resume aquel interrogatorio como «una entrevista de miedo, de temor», y lo ordena en tres temores que, a su juicio, dejaron ver los agentes.
«Todo lo que yo vi es gente que tiene miedo y que está reprimiendo porque tiene miedo. No porque está haciendo algo productivo, no porque tiene buenas ideas, sino porque tienen miedo».
Alfredito Fominaya
Miedo a que se acompañen
Las primeras preguntas fueron qué necesidad tenía de acompañar a la gente en las estaciones de policía y cuántas veces lo había hecho. Respondió que dentro de una, nunca; afuera, sí, en los últimos tres meses. «Ahí están mis amigos, ahí está mi familia», les explicó. Los agentes insistían en presentarlo como incitación al desorden público. Para él, lo que quedó a la vista fue otra cosa: «Tienen miedo a que nosotros podamos apoyarnos entre todos».
Miedo a la iglesia
El segundo tema fue la iglesia y su supuesta mezcla con la política. Fominaya lo relaciona con el respaldo público que varias denominaciones dieron a Anna Bensi y a su madre antes del juicio, y con espacios de la televisión estatal como Con Filo, donde, según dice, se ha hablado de «fundamentalismo» cristiano.
«El propósito de la iglesia es predicar el evangelio, es mostrar a Jesús», dice en el video. Pero eso, añade, incluye señalar lo que está mal: «Seas el gobernante que sea, si lo haces mal y es inmoral, pues la iglesia tiene el deber de decir: no está bien».
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Los agentes le recordaron que hay que obedecer la Constitución y las leyes, y le citaron el capítulo 13 de la carta a los Romanos. Él les respondió con Hechos 5:29: «Es preciso obedecer a Dios antes que a los hombres». Para explicar que lo legal no siempre ha sido justo, puso como ejemplos la Alemania nazi y la esclavitud.
«Si los hombres proponen algo que va en contra de Dios, la iglesia, el cristiano, tiene que ser coherente con lo que cree, con lo que Dios es, sea quien sea quien esté en el poder, aunque eso nos perjudique de la manera que sea».
Alfredito Fominaya
También les aclaró que, como líder cristiano, separa el púlpito de sus opiniones: «En mi congregación nunca he usado la plataforma de mi iglesia para expresar mis ideas. Para eso uso las redes sociales».
Miedo a los que comunican
Lo llama «miedo a la comunicación, miedo a los comunicadores». «Nunca me dijeron que no podía hacer más videos», cuenta. Lo que percibió fue otra cosa: «De alguna manera querían como que mi mensaje cambiara». Se lo dijo de frente: «Mi pensamiento es contrario al pensamiento oficial. Mi pensamiento es contrario al Partido Comunista cubano. Mi pensamiento es contrario a la Seguridad del Estado. Por eso es que estoy acá».
En el video une su caso al de periodistas independientes como Camila Acosta y Yoani Sánchez, y al de Anthony Martínez. A Martínez, según su esposa, las autoridades le atribuyen desobediencia por seguir publicando en redes después de que le advirtieron que no lo hiciera.
Le hablaron de organizaciones que financian movimientos «terroristas» y le advirtieron que podía terminar metido en eso. Contestó que no pertenece a ninguna organización: «A mí nadie me paga ni nadie me va a pagar para que yo haga nada, porque lo que yo hago lo hago por mera convicción de mi fe».
También le insinuaron que la Seguridad del Estado tiene gente donde menos se espera, y para reforzarlo le atribuyeron a Marco Rubio la idea de que la seguridad cubana es la mejor del mundo «no por el dinero que tiene, sino por sus hombres». CpM no encontró esa frase; lo que el secretario de Estado sí ha dicho en público es que Cuba es una superpotencia del espionaje.
El fiscal le leyó artículos del Código Penal y le criticó un video suyo sobre el islam, con el argumento de que la Constitución define a Cuba como un Estado laico. «En ningún momento yo ataqué a ninguna religión», respondió. Sostiene que solo opinó sobre una creencia que, a su entender, propone cambios sociales y políticos, y que lo hizo como cubano: «Soy patriota y amo mi tierra, no quiero ver que mi tierra se hunda».
«Yo no he hecho ningún abuso. Yo sencillamente me expreso y digo lo que creo».
Alfredito Fominaya
Cuenta que lo soltaron «a las once y cinco» y cierra el video con una declaración de fe: «Dios es más grande que el Partido Comunista, que la Seguridad del Estado, que los dictadores que agobian esta tierra». Su despedida fue «Dios, patria y libertad».
«Dios sigue en control y seguirá, aunque no lo veamos, aunque no lo percibamos en ese momento».
Alfredito Fominaya
El mismo viernes, otros cristianos y activistas bajo custodia
Fominaya no fue el único detenido ese viernes. También retuvieron al Pregonero de Cristo, el pastor evangélico Rolando Pérez Lora, a quien al día siguiente sacaron de La Habana rumbo a Las Tunas. Karel Daniel Hernández, del proyecto Fuera de la Caja, salió libre tras unas 12 horas de interrogatorio. Anthony Martínez recuperó la libertad el mediodía del sábado, según el activista Mauro Reigosa.
Reigosa aseguró a Martí Noticias que los propios agentes reconocieron el motivo de los operativos: mantenerlos lejos de un desfile de moda y una muestra de arte que la Embajada de Estados Unidos organizó en su sede cultural de La Habana. El sábado, la embajada preguntó en sus redes sociales por qué el régimen no deja asistir a sus eventos a todo el que quiera ir: «¿A qué le tienen tanto miedo?».
El viernes, activistas que seguían los arrestos desde afuera informaron que Alfredito Fominaya se encontraba en Villa Marista, el centro de instrucción habanero de la Seguridad del Estado. En su relato, sin embargo, él sitúa casi toda su detención en la unidad de Tercera y 110.
El caso de Anna Bensi está en el origen de varias de estas citaciones. El 1 de octubre, un tribunal la condenó junto a su madre a cumplir dos años de limitación de libertad. El motivo: haber grabado y publicado el video de un agente que fue a su casa con una citación. Esta semana, Bensi denunció un cerco policial frente a su casa. En octubre, el Observatorio Cubano de Derechos Humanos contabilizó como mínimo 387 acciones represivas en la isla.
Lo que se sabe hasta ahora
- Alfredito Fominaya fue detenido el viernes 6 de noviembre, el día en que acompañaba la citación de Anthony Martínez en Guanajay, según la esposa de Martínez.
- Según su testimonio, lo registraron desnudo, lo trasladaron esposado a la unidad de Tercera y 110, en Playa, y lo liberaron a las 11:05 p. m.
- No firmó las actas de «incitación a delinquir» ni de «desorden público»; solo una nota al pie en la que niega haber cometido esos hechos.
- Dice que en toda la jornada no le permitieron llamar a su familia.
- Hasta la noche del sábado, CpM no había encontrado ninguna versión oficial sobre su detención.
Si tiene información sobre estas detenciones, puede escribir a CpM a info@cubanosporelmundo.com.
Cómo hicimos esta nota. Partimos de la segunda parte del testimonio en video que Alfredito Fominaya publicó en su perfil de Facebook el 7 de noviembre de 2026 y lo contrastamos con lo que declararon la esposa de Anthony Martínez y el activista Mauro Reigosa. Las citas textuales de Fominaya se tomaron del video, sin cambiar sus palabras; solo se normalizaron la ortografía y la puntuación.
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