Un acuerdo con Estados Unidos y que incluya cambios radicales y concesiones es lo que el régimen cubano necesita para evitar una crisis mayor.
La profunda agonía que atraviesa Cuba ha colocado al país en una de las situaciones más complejas de las últimas décadas.
La combinación de escasez de combustible, apagones prolongados, inflación, emigración masiva y deterioro de los servicios públicos ha generado un escenario que algunos analistas consideran insostenible a mediano plazo.
“Para evitar una catástrofe, Cuba debe llegar a un acuerdo con Estados Unidos, uno que incluya ´concesiones lo suficientemente sustanciales para que Trump pueda venderlas como una victoria´”, dice un reciente análisis publicado por la revista Foreign Affairs.
El artículo sostiene que las autoridades cubanas se encuentran ante una decisión trascendental: mantener la estrategia de confrontación con Washington o explorar un acuerdo con Estados Unidos que permita aliviar la presión económica y evitar un agravamiento de la crisis.
Los especialistas Michael J. Bustamante y Ricardo Herrero señalan que la isla ha perdido buena parte de los apoyos externos que durante años contribuyeron a sostener su economía.
La reducción de los suministros energéticos procedentes de Venezuela, sumada al endurecimiento de las sanciones estadounidenses, ha impactado directamente en la capacidad del país para garantizar electricidad, transporte y producción.
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Durante los últimos meses, las dificultades para acceder a combustible han provocado extensos cortes eléctricos en varias provincias, mientras la economía continúa mostrando señales de contracción. En este contexto, los autores consideran que el margen de maniobra del Gobierno cubano se ha reducido considerablemente.
Un posible acuerdo con Estados Unidos requeriría cambios importantes en la isla
El análisis plantea que una negociación con Estados Unidos solo sería viable si La Habana estuviera dispuesta a implementar una serie de transformaciones políticas y económicas que puedan ser presentadas en Washington como avances concretos.
Entre las medidas mencionadas figuran la ampliación de libertades relacionadas con la expresión y la asociación, la excarcelación de determinados presos políticos, una mayor apertura al sector privado y reformas destinadas a reducir el peso de los conglomerados empresariales controlados por las estructuras militares.
Asimismo, el estudio considera que Estados Unidos buscaría una disminución de la influencia de Rusia y China en áreas vinculadas a la seguridad y la cooperación estratégica.
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A cambio, Washington podría flexibilizar determinadas sanciones económicas, facilitar inversiones en pequeñas y medianas empresas privadas, ampliar los viajes hacia la isla y adoptar medidas destinadas a favorecer una recuperación gradual de la economía cubana.
Los autores sostienen que un eventual proceso de acercamiento no tendría necesariamente como condición una transición política inmediata, sino una serie de pasos progresivos orientados a estabilizar el país y generar confianza entre ambas partes.
To avert catastrophe, Cuba must make a deal with the United States—one that includes “concessions substantial enough for Trump to sell as a victory,” argue @MJ_Busta and @ric23.https://t.co/sTb3nR2kLb
— Foreign Affairs (@ForeignAffairs) June 5, 2026
Sin embargo, reconocen que dentro de la propia estructura de poder cubana existen sectores con intereses divergentes. Algunos grupos podrían considerar que determinadas reformas amenazan espacios de influencia acumulados durante décadas, lo que dificulta la adopción de decisiones de gran alcance.
El riesgo de no negociar aumenta la incertidumbre
Según el artículo, la negativa a explorar una vía de entendimiento podría incrementar los riesgos de inestabilidad económica y social en la isla.
Los especialistas advierten que el deterioro continuo de las condiciones de vida podría generar nuevas tensiones internas en un país que ya enfrenta una de las mayores olas migratorias de su historia reciente.
Más de un millón de cubanos han abandonado la isla en los últimos años, reflejando el nivel de descontento existente entre amplios sectores de la población.
A pesar de las dificultades, el análisis identifica algunos elementos que podrían servir de base para una eventual recuperación. Entre ellos destacan el supuesto crecimiento del sector privado desde 2021, el flujo de remesas procedentes del exterior y la existencia de intercambios comerciales limitados que continúan funcionando entre ambos países.
No obstante, los autores consideran que ninguna de estas herramientas será suficiente para revertir la crisis sin cambios estructurales más profundos. La modernización de la infraestructura eléctrica, la recapitalización del sistema financiero y la recuperación de la capacidad productiva requerirían inversiones y apoyos internacionales de gran magnitud.
En ese escenario, concluyen que un acuerdo con Estados Unidos podría convertirse en la alternativa más realista para evitar un deterioro aún mayor de la situación nacional.

Más allá de las diferencias políticas históricas, sostienen que el principal desafío consiste en garantizar condiciones que permitan a los cubanos aspirar a un futuro económicamente viable y socialmente estable.
¿Estaría la tiranía más longeva del hemisferio dispuesta a concretar ese paso? La terquedad de casi 70 años parece vaticinar la posible respuesta a esta interrogante.
Un comentario que alcanzamos a leer en el tuit de Foreign Affairs podría servirnos de conclusión para esta reseña:
“Es una píldora difícil de tragar, pero la realpolitik suele imponerse en estas situaciones. Cuba enfrenta una crisis económica absoluta, y encontrar un ángulo transaccional que atraiga a la marca negociadora de Trump podría ser, honestamente, su única vía pragmática hacia adelante en este momento. La ideología suele quedar en segundo plano cuando la supervivencia está en juego”.
It is a tough pill to swallow, but realpolitik usually wins out in these situations. Cuba is facing an absolute economic crisis, and finding a transactional angle that appeals to Trump's deal-making brand might honestly be their only pragmatic way forward right now. Ideology…
— Giri (@giris4u) June 5, 2026