Este miércoles resultó detenido Ronald Casso, exgerente de la aerolínea estatal de Bolivia (Boliviana de Aviación – BoA), marcando el inicio de un proceso judicial que busca desentrañar cómo la ideología izquierdista bajo el ala del Movimiento al Socialismo (MAS) se antepuso a la eficiencia financiera, resultando en un daño económico que supera los 14,4 millones de bolivianos (cerca de dos millones de dólares) con el traslado de dinero en efectivo en vuelos a Cuba.
La detención ocurrió tras la declaración de Casso ante la Fiscalía en Cochabamba. Según el fiscal Wálter Lora, el Ministerio Público emitió una “resolución de aprehensión” al considerar que existen “suficientes elementos” que vinculan al exdirectivo con decisiones administrativas que desangraron los recursos públicos para sostener una ruta aérea inviable hacia La Habana, Cuba.

Vinculos de la aerolínea estatal de Bolivia y el régimen castrista
El caso, que ahora se traslada a la ciudad de La Paz, expone la estrecha y cuestionable relación entre la administración de Luis Arce y el régimen castrista, donde los aviones de la aerolínea estatal de Bolivia operaron como herramientas de conveniencia política más que como activos de transporte comercial.
La investigación, impulsada por el Viceministerio de Transparencia, Yamil García, señala los delitos de conducta antieconómica e incumplimiento de deberes.
En ese sentido, el funcionario apuntó que no se trató de un error de cálculo, sino de una política deliberada. García denunció meses atrás que la ruta desde Santa Cruz hacia la capital cubana se operó por “razones ideológicas” y careció de cualquier estudio de viabilidad técnica, según precisaron medios bolivianos.
En lugar de buscar rentabilidad, la aerolínea estatal de Bolivia envió aeronaves Boeing 737-800, con capacidad para 168 personas, que cruzaron el continente prácticamente vacías, sirviendo únicamente como un puente simbólico y financiero con la dictadura cubana.
El desfalco no se limitó a los costos operativos. La auditoría reveló una faceta aún más oscura: la adquisición de divisas en el mercado negro. Ante la escasez de dólares en el país, la aerolínea estatal de Bolivia recurrió a intermediarios financieros para comprar moneda extranjera a un tipo de cambio de 17,5 bolivianos, una cifra que triplicó la cotización oficial de 6,96. Esta maniobra generó un gasto adicional de 4 millones de bolivianos, evidenciando una gestión desesperada y al margen de la legalidad para mantener vivos los compromisos con La Habana.

El fiscal Lora confirmó que la pesquisa alcanzó también al exministro de Obras Públicas, Edgar Montaño, quien ya cumple prisión preventiva por otros casos de corrupción. La sombra de la sospecha se extiende sobre todo el directorio de la aerolínea estatal de Bolivia que avaló estas operaciones hacia Cuba.
Gobierno de Rodrigo Paz desmantela la corrupción de la izquierda en Bolivia
La narrativa del actual presidente, Rodrigo Paz, quien asumió el mandato con la promesa de desmantelar la corrupción estructural del MAS, cobra fuerza con estos hallazgos. Paz calificó la herencia recibida como “la cloaca”, refiriéndose a las cuentas sin registrar y las compras infladas que caracterizaron las dos décadas de hegemonía masista.
Para muchos analistas, el traslado de efectivo y la insistencia en volar a una isla sumida en la miseria económica no son hechos aislados. La aerolínea estatal de Bolivia se transformó, bajo la gestión de Casso, en un satélite de los intereses castristas en el Cono Sur.
La falta de transparencia en los manifiestos de carga y la baja ocupación de pasajeros sugieren que el verdadero propósito de estos vuelos fue el sostenimiento de redes políticas y el intercambio de favores entre élites izquierdistas, utilizando el dinero del contribuyente boliviano como combustible.
“Estos seis meses han sido muy duros en función de ver la realidad de lo que dije en algún momento, la cloaca que nos dejaron”, declaró recientemente el presidente Paz, advirtiendo que existen grupos que buscan frenar las transformaciones para retornar al pasado.
La detención de Casso representa un hito en la limpieza de la aerolínea estatal de Bolivia, una empresa que, en lugar de conectar al país con el mundo de forma competitiva, terminó atrapada en los oscuros mecanismos de financiamiento y logística que unen a los gobiernos autoritarios de la región.
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