La historiadora cubana Alina Bárbara López reveló que su línea móvil fue clonada hace tres semanas con la complicidad del monopolio estatal ETECSA, en una operación que destapa el alcance del ciberespionaje del régimen castrista contra las voces críticas dentro de la isla.
Una nueva ofensiva digital contra Alina Bárbara López
El aparato represivo del régimen cubano sumó un capítulo más a su prontuario de hostigamiento, esta vez en el terreno digital. La reconocida historiadora y académica Alina Bárbara López denunció este domingo que su teléfono móvil fue clonado, en una maniobra que vuelve a poner sobre la mesa la indefensión de los ciudadanos frente al monopolio absoluto de las telecomunicaciones que ejerce ETECSA.
La intelectual matancera explicó que la operación se ejecutó hace aproximadamente tres semanas con un objetivo concreto: usurpar su identidad en aplicaciones de mensajería, especialmente en WhatsApp, y sembrar dudas sobre cualquier comunicación que pareciera proceder de su número habitual.
ETECSA: monopolio absoluto y herramienta de represión
Para entender la magnitud del caso hay que recordar un dato clave: ETECSA es la única empresa de telecomunicaciones que existe en Cuba. Es propiedad del Estado y opera bajo el control directo del régimen de partido único. No hay competencia, no hay alternativa local y el ciudadano cubano no puede elegir otro proveedor de telefonía móvil ni de datos.
A esto se suma que el régimen mantiene prohibido el uso de servicios de internet satelital como Starlink, con sanciones que pueden llegar a varios años de cárcel para quien sea sorprendido utilizándolos. Esta combinación —monopolio estatal y veto a las alternativas independientes— deja a los cubanos atrapados en una sola red, vigilada y manipulada por el mismo poder que los persigue.
En ese contexto, clonar una tarjeta SIM no es un “delito informático” que la policía investigue: es, por el contrario, una herramienta más de la propia policía política.
Clonación de la SIM: el método silencioso de la Seguridad del Estado
La gravedad de lo ocurrido no radica solo en el hecho técnico, sino en la impunidad con la que actúan los órganos de la Seguridad del Estado. Sin orden judicial pública, sin notificación al usuario y sin posibilidad real de reclamación, la línea de Alina Bárbara López fue intervenida y clonada para entregar el control de sus mensajes a manos de la policía política.
A través de su perfil de Facebook, la historiadora alertó a sus seguidores de que cualquier mensaje recibido desde su número ya no proviene de ella:
“Hace alrededor de tres semanas, dicha línea fue clonada. Cualquier persona que reciba mensajes míos por WhatsApp desde el número 58682862, sepan que no soy yo, sino la ‘quinta mejor policía del mundo’.”
El sarcasmo con el que Alina Bárbara López se refiere a sus represores como la “quinta mejor policía del mundo” deja en evidencia el contraste entre la propaganda oficial y la realidad de un cuerpo dedicado, en la práctica, a perseguir intelectuales, periodistas independientes y activistas pacíficos.

Más de un año sin acceso a su propia línea telefónica
La académica recordó que esta no es la primera agresión digital que sufre. Desde inicios de 2023, las autoridades le habían cortado el acceso directo a su línea móvil. Durante meses, Alina Bárbara López logró mantener su WhatsApp activo de manera intermitente, gracias al uso de redes WiFi y a la sincronización en otros dispositivos.
Esa ventana mínima de comunicación con el exterior fue precisamente la que el régimen decidió cerrar. La clonación de la tarjeta SIM aparece así no como una falla técnica, sino como la pieza final de un cerco diseñado para silenciarla por completo.
La prueba: una captura que destapa la usurpación
Como evidencia del asalto digital, la intelectual compartió una captura de pantalla donde se visualiza la interfaz de WhatsApp con el mensaje de confirmación de transferencia a otro dispositivo. En la imagen se observa que su número ya aparece registrado en un terminal ajeno a su voluntad, lo que confirma que alguien más opera la cuenta en su nombre.
Para Alina Bárbara López, esta operación es una muestra más del pánico que siente la dictadura ante el pensamiento crítico. Cuando un Estado necesita hackear el teléfono de una historiadora para sentirse seguro, el problema no es la historiadora: es el Estado.
De los arrestos arbitrarios al ciberterrorismo
La trayectoria de resistencia de la académica incluye múltiples arrestos arbitrarios. El más reciente ocurrió el pasado 18 de abril en Matanzas, donde fue retenida durante diez horas sin derecho a comunicación con su familia ni con su abogado.
El acoso se intensificó notablemente desde diciembre de 2025, cuando fue detenida junto a su hija y al escritor Jorge Fernández Era, en una jornada que activistas describieron como un operativo de intimidación selectiva.
La estrategia oficial es transparente: si no pueden silenciarla en la calle, intentarán hacerlo a través de la red. La clonación del teléfono de Alina Bárbara López queda así como testimonio público de la falta de libertades fundamentales en Cuba, en un escenario donde el monopolio de ETECSA convierte a cada ciudadano en un usuario cautivo.
PUEDE INTERESAR: Anna Bensi denuncia la pérdida definitiva de su WhatsApp y Telegram, hackeadas por el régimen
El caso de Anna Bensi: un patrón que se repite contra activistas y opositores
El robo de identidad digital denunciado por la historiadora no es un episodio aislado. Hace pocos días, la joven cubana Anna Bensi describió un escenario alarmantemente similar: perdió el control de sus servicios de mensajería después de que ETECSA desactivara, de forma simultánea, su línea telefónica y la de su madre.
“Definitivamente perdí mi cuenta de WhatsApp. Así que si algunos de mis contactos recibe algún mensaje desde esa cuenta o me escribe y da entregado NO SOY YO. También perdimos, mi mamá y yo, nuestras cuentas de Telegram. Ninguna de las dos tenemos manejo de esos perfiles.”
El paralelismo entre los dos casos no es casualidad. Es un modus operandi sistémico que se repite, una y otra vez, contra activistas, periodistas independientes, opositores e intelectuales críticos: corte de la línea, pérdida de WhatsApp y Telegram, y uso posterior de esos perfiles para enviar mensajes que la víctima nunca escribió. Quien hoy denuncia al régimen, mañana descubre que su número “habla” por sí solo… y dice exactamente lo contrario de lo que pensaba.
Mientras la calle arde, el régimen persigue WhatsApp
En medio de una crisis económica histórica, apagones interminables y un repunte de la inseguridad ciudadana, el aparato del Estado dedica recursos especializados a clonar las cuentas de mujeres como Alina Bárbara López o Anna Bensi, cuyo único “delito” es exigir libertad y derechos básicos.
Mientras la delincuencia común azota las calles cubanas, el régimen castrista se empeña en hackear cuentas de WhatsApp de personas que, precisamente, claman por el fin de una pesadilla que comenzó hace casi siete décadas. La fotografía no puede ser más elocuente: una dictadura sin respuestas para el hambre, pero con tiempo de sobra para espiar a una historiadora.
Lo que significa para los cubanos dentro y fuera de la isla
Para los cubanos por el mundo, la denuncia de Alina Bárbara López es también una alerta práctica. Cualquier mensaje proveniente de números cubanos cuyos titulares hayan sido perseguidos debe ser tomado con extrema cautela: pedidos de dinero, supuestas emergencias familiares o invitaciones a hacer clic en enlaces sospechosos pueden ser parte de la misma operación de suplantación.
La defensa pasa por verificar siempre la identidad de quien escribe, llamar por una vía alternativa antes de actuar y documentar cualquier comportamiento extraño en chats que antes fueron seguros.
Google Voice: la alternativa segura, gratuita y fuera del alcance de ETECSA
Mientras la única empresa de telecomunicaciones de la isla siga siendo el brazo digital del régimen, los activistas, opositores y comunicadores independientes necesitan una vía de contacto que no dependa de ETECSA.
La opción más recomendable hoy en día es Google Voice: un servicio gratuito de Google que permite tener un número telefónico estadounidense para hacer y recibir llamadas, enviar mensajes SMS y, sobre todo, abrir cuentas de WhatsApp, Telegram o Signal sin usar la SIM cubana. Sus principales ventajas para el caso cubano son:
- Es gratuito y se administra completamente por internet.
- No depende de ETECSA, por lo que el régimen no puede clonarlo desactivando una SIM física.
- Permite separar la identidad digital del número físico, blindando WhatsApp y Telegram frente a la suplantación.
- Funciona desde cualquier dispositivo con conexión a internet, incluso por WiFi pública.
La limitación principal es que la cuenta de Google Voice solo puede crearse desde Estados Unidos. Por eso, lo más práctico para el opositor o activista en la isla es que un familiar o amigo de confianza residente en EE. UU. cree la cuenta en su nombre y luego le facilite el acceso. Una vez creada, puede usarse desde Cuba sin problema, asociándola a las apps de mensajería para sustituir el número de ETECSA.
En un país donde el Estado controla el 100 % de las telecomunicaciones y persigue con cárcel hasta el uso de internet satelital, Google Voice se ha convertido en una de las pocas trincheras digitales realmente seguras para quienes ejercen su derecho a pensar distinto.
FAQ
¿Quién es Alina Bárbara López? Es una reconocida historiadora y académica cubana, voz crítica del régimen, conocida por sus análisis sobre la realidad política y social de la isla.
¿Qué denunció Alina Bárbara López sobre ETECSA? Denunció que su línea móvil fue clonada hace aproximadamente tres semanas para usurpar su identidad en WhatsApp y otras plataformas de mensajería.
¿Por qué se considera ciberespionaje del régimen cubano? Porque ETECSA es un monopolio estatal y la operación, según la propia afectada, fue ejecutada por la Seguridad del Estado para silenciar a una voz crítica.
¿Hay más casos similares? Sí. La joven Anna Bensi denunció recientemente la pérdida simultánea de sus cuentas de WhatsApp y Telegram, junto a las de su madre, en un patrón muy parecido. Es una práctica habitual contra activistas y opositores en Cuba.
¿Cuál es la alternativa más segura para los opositores cubanos? Hoy la opción más recomendable es Google Voice, un servicio gratuito de Google que ofrece un número telefónico estadounidense con el que se pueden abrir cuentas de WhatsApp, Telegram o Signal sin depender de ETECSA. La cuenta solo puede crearse desde Estados Unidos, por lo que conviene que un familiar o amigo de confianza la habilite desde allí.