El sacerdote cubano, Yuniel Alfonso Quintero, conocido afectuosamente por su comunidad como “Padre Lolo”, recibió el alta médica este domingo después de presentar una mejoría clínica sostenida.
Cabe recordar que el religioso permaneció internado varios días tras sufrir un grave accidente al caer desde una altura considerable en un templo católico de la provincia. La evolución favorable de sus lesiones permitió que los especialistas autorizaran su salida del centro hospitalario para iniciar una nueva etapa de cuidados ambulatorios.
RELACIONADO: Sacerdote Yuniel Quintero, herido tras caer del techo de una iglesia en Cienfuegos
La noticia fue confirmada a través de un comunicado oficial emitido por la Diócesis de Cienfuegos en su página de Facebook, donde el padre Manel Homar Toboso, Vicario General, certificó que el sacerdote “ha recibido el alta médica, tras una evolución favorable en su estado de salud”.
Detalles del siniestro y atención de urgencia
El incidente ocurrió el pasado martes 21 de abril. En esa jornada, el sacerdote cayó desde el techo de una iglesia en la ciudad de Cienfuegos, lo que le provocó traumatismos severos, específicamente fracturas en la zona de la cadera y en la base del cráneo. Ante la gravedad de los golpes, los servicios de emergencia lo trasladaron de forma inmediata al Hospital General Universitario Dr. Gustavo Aldereguía Lima.
En esta institución, el sacerdote ingresó directamente en la sala de terapia intensiva. Durante las primeras horas, el pronóstico se mantuvo reservado debido a la naturaleza de las lesiones craneales; sin embargo, los médicos destacaron que el paciente se mantuvo consciente y mostró signos de estabilidad hemodinámica desde el primer momento, lo que evitó complicaciones neurológicas mayores.
Proceso de recuperación e intervención quirúrgica
La evolución del estado físico del sacerdote avanzó de manera escalonada a lo largo de la semana. El miércoles 23, los informes médicos calificaron su situación como “esperanzadora”. En ese reporte intermedio, se confirmó que el religioso recuperó casi la totalidad de su memoria y comenzó a expresarse con claridad, lo cual permitió a los especialistas descartar daños permanentes por el traumatismo craneal sufrido durante la caída.
Un hecho decisivo para su recuperación definitiva tuvo lugar el viernes. Ese día, el sacerdote se sometió a una intervención quirúrgica en la cadera para corregir las fracturas provocadas por el impacto. La operación resultó exitosa y no presentó contingencias postoperatorias, factor que aceleró los plazos para su salida del hospital.

Protocolo de reposo y restricciones
A pesar de abandonar el recinto hospitalario, el proceso de sanación no ha concluido. La Diócesis de Cienfuegos informó que el sacerdote “continuará su proceso de recuperación, donde seguirá las indicaciones médicas establecidas para su total restablecimiento”. Esta fase requiere un entorno controlado y de bajo estrés para garantizar que las suturas y la estructura ósea suelden correctamente.
Por esta razón, la autoridad eclesiástica fue enfática en cuanto al régimen de visitas. El Vicario General precisó que “por prescripción médica, quedan restringidas las visitas hasta tanto avance su recuperación, con el objetivo de garantizar su bienestar”. Se busca evitar cualquier tipo de exposición que pueda comprometer la estabilidad del sacerdote o interrumpir sus ciclos de descanso obligatorio.
Reacción de la comunidad religiosa
El accidente de Yuniel Alfonso Quintero ocurrió en un contexto de luto para el catolicismo cubano, pues apenas el 17 de abril falleció en La Habana el obispo emérito Jorge Enrique Serpa Pérez. La coincidencia de ambos eventos generó una ola de solidaridad y vigilias de oración en diversas parroquias del país.
Aunque no se determinaron oficialmente las causas que llevaron al sacerdote al techo del inmueble, el suceso puso de relieve la precariedad de muchos templos en la isla, donde los propios encargados suelen asumir tareas de mantenimiento debido a la escasez de recursos y personal especializado.