Un video que se viralizó en redes sociales muestra la captura de Reimy, un joven del barrio habanero de Pogolotti, detenido por vecinos tras asaltar a un hombre al que dejó con tres fracturas de mandíbula y que necesita cirugía.
Atado con sogas en la caja de un triciclo azul, sucio y con marcas visibles en el cuerpo, el muchacho es custodiado por residentes furiosos del área conocida como “La Ceiba”, en el municipio Playa.
CONTENIDO RELACIONADO: Capturan a joven bajo efectos de “El Químico” robando una casa en La Habana (+VIDEO)

Lo que convierte esta escena en algo más que una crónica policial es la prenda que viste: una camiseta blanca con la frase impresa en la espalda, un eslogan que resume, con brutal ironía, casi siete décadas de promesas rotas del castrismo.
Pogolotti: de cuna de músicos a semillero de desesperación
Pogolotti es un barrio con historia. Conocido como uno de los primeros asentamientos de vivienda social de Cuba y cuna de músicos legendarios del son y la rumba, hoy su nombre aparece ligado a otra realidad.
Reimy creció allí. Quienes lo conocen dicen que no siempre fue así. “Coño Raymi, a lo que has quedado, tú no eras así mi hermano, me duele ver eso”, escribió una vecina identificada como Rosmery en Facebook.
Otra persona que se presenta como vecina del barrio añadió: “Él es buen hermano, buen hijo, pero la droga mira cómo lo tiene destruido. Pregunten por él en mi barrio Pogolotti y verán lo que les dirán”.
TE PODRÍA INTERESAR: Jonathan Muir padece un infierno en la cárcel; Morón exige su libertad


Según comentarios de allegados, Reimy perdió a su madre, identificada como Elsita, y desde entonces su vida se desmoronó.
Un usuario llamado Carlos Rubio explicó desde Estados Unidos: “Me contaron la historia de ese chama acá en la USA y a la verdad él está enfermo de los nervios al perder su mamá y quedarse solo en este mundo. Él está cuidando solo a su hermanita de 12 años.”

Otra internauta añadió que cuando la madre murió, la niña tenía apenas 8 años, y que Reimy asumió su cuidado aun en medio de su deterioro. El Químico hizo el resto.
La droga, el asalto y la justicia por mano propia
El detonante inmediato de su captura fue un asalto en la zona de Fruticuba, donde él y otro individuo, que escapó lanzándose a un río, atacaron a un carretillero.
La víctima resultó con tres fracturas de mandíbula y requiere intervención quirúrgica.
“Hoy volvió a la misma historia”, gritó uno de los presentes mientras los vecinos lo exhibían públicamente antes de entregarlo a la policía.
La escena refleja un fenómeno en ascenso en Cuba: la justicia por mano propia como respuesta al colapso del sistema policial.
Con una delincuencia disparada por la crisis económica y unas fuerzas del orden más ocupadas en reprimir disidencia política que en proteger ciudadanos, los barrios se organizan solos.
“Es triste ver cómo la juventud está acabada con la droga”, resumió Dagmara Hernández en los comentarios. Yasenia Sosa fue más directa: “Lo que hace la droga, él no era así”.
El asaltante de Pogolotti es el “hombre nuevo” que prometió la Revolución
Ernesto Che Guevara, “El Carnicero de La Cabaña”, teorizó el concepto del “hombre nuevo”: un ciudadano socialista desprendido, solidario, construido por y para la Revolución.
Fidel Castro lo convirtió en piedra angular de su proyecto político. Décadas de carteles, discursos y campañas escolares prometieron que Cuba fabricaría ese ser superior.
La camiseta de Reimy y su frase: “Construimos el presente para que brille tu futuro” es el resumen de esa promesa.
Y el hombre que la viste, atado con sogas, drogado, huérfano, asaltando carretilleros para sobrevivir, es su resultado más real.
El contraste no pasó inadvertido en redes
“Abajo la dictadura, mira cómo tiene a la juventud”, escribió Andowua Orgguncito, con 17 reacciones de respaldo.
No todo el mundo culpa al sistema en igual medida. Ricardo Gutiérrez Guilarte respondió: “¿Qué tiene que ver la dictadura con sus vicios de droga para ponerse a asaltar a personas mayores?”
Pero Neno Molina Cadallon replicó con contundencia: “La dictadura sí tiene que ver en todo: no hay condiciones sanitarias, todo está derrumbado, no hay ayudas sociales, no hay alimentos”.
La realidad de Reimy, huérfano, adicto, delincuente, cuidador de una hermana menor, no es la excepción que confirma la regla. Es la regla misma. El régimen prometió construir el futuro. Solo dejó sogas, fracturas, jóvenes como zombies en las calles y una camiseta sucia con un eslogan que ya nadie cree.