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El humorista cubano Andy Vázquez expresó su agradecimiento al embajador de Estados Unidos ante las Naciones Unidas, Mike Waltz, por denunciar los abusos, la corrupción y los privilegios de la cúpula del régimen castrista durante una sesión de la Asamblea General, en la que el diplomático estadounidense protagonizó un fuerte enfrentamiento verbal con el canciller cubano, Bruno Rodríguez Parrilla.
A través de una publicación en sus redes sociales, el comediante reconoció la firmeza del representante estadounidense y destacó que sus declaraciones expusieron ante la comunidad internacional las contradicciones de un sistema político que, mientras responsabiliza al embargo de la crisis económica y energética de la isla, mantiene privilegios para sus principales dirigentes.
Aunque reconoció que hizo bromas sobre el altercado ocurrido en Naciones Unidas, Andy Vázquez aclaró que el contenido de la intervención de Waltz mereció un reconocimiento más allá del episodio protagonizado por las delegaciones de ambos países.
«Cada palabra que expresó el representante de los Estados Unidos de América, fue firme, directa, real, basada en pruebas irrefutables acumuladas por años de una cleptocracia de dictadores que viven de mentir con el cuento viejo del socialismo mientras ellos son los más capitalistas por su modo de vivir», escribió el humorista.
Andy Vázquez destacó las denuncias sobre los privilegios de la cúpula castrista
Uno de los aspectos que más resaltó el comediante fue la exposición de las diferencias entre las condiciones de vida de los principales dirigentes del castrismo y las dificultades que enfrentó la población cubana durante años de crisis económica, apagones y escasez de combustible.
Vázquez hizo referencia a las imágenes que presentó Mike Waltz durante su intervención, con las que cuestionó los privilegios y el estilo de vida de figuras vinculadas a la llamada Revolución cubana.
El humorista también destacó las denuncias relacionadas con la disponibilidad de combustible en la isla. Mientras los hospitales y los servicios de emergencia enfrentaron dificultades para garantizar el funcionamiento de ambulancias, las fuerzas represivas del régimen contaron con recursos para desplegar sus operativos contra ciudadanos que protestaron o expresaron públicamente su rechazo al sistema.

«Expuso ante todas las naciones cómo no existe combustible para las ambulancias pero para las patrullas de policías y boinas negras que reprimen a los que se expresan libremente o se manifiestan pacíficamente en contra del régimen, siempre hay disponible gasolina o petróleo», señaló.
La publicación de Andy Vázquez también recogió su interpretación sobre la reacción de los representantes cubanos ante las acusaciones del diplomático estadounidense. A su juicio, la insistencia de Waltz en continuar con su exposición, pese a las interrupciones, permitió que las denuncias tuvieran mayor repercusión internacional.
El humorista consideró que los intentos de interrumpir la intervención demostraron la incomodidad de la representación de La Habana frente a los señalamientos sobre la corrupción, los privilegios y la represión política.
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«Lo que no entienden los comunistas es que la verdad siempre triunfa, a la larga o la corta», manifestó.
Finalmente, Andy Vázquez resumió su agradecimiento con un reconocimiento directo al embajador estadounidense, al considerar que sus palabras representaron a los ciudadanos que no tuvieron la posibilidad de denunciar libremente los abusos de la dictadura desde Cuba.
«No me queda dudas de que este hombre fue la verdadera voz de cada cubano digno. Y estoy agradecido por ello», concluyó.
Las denuncias de Mike Waltz y el enfrentamiento con Bruno Rodríguez
Las declaraciones que agradeció Andy Vázquez se produjeron el martes 27 de octubre, durante el debate de la Asamblea General de Naciones Unidas sobre la resolución que exigió nuevamente el levantamiento del embargo estadounidense contra Cuba.
Mike Waltz aprovechó su intervención para cuestionar los argumentos de la dictadura cubana y denunciar los privilegios de sus dirigentes. Entre otros elementos, mostró una fotografía de Fidel Castro con un reloj de lujo y cuestionó la imagen de austeridad que históricamente proyectó la cúpula del Partido Comunista.
El diplomático también recordó la persecución contra distintos sectores de la sociedad cubana durante el régimen de Castro, incluidos homosexuales, cristianos y afrocubanos, a quienes, según denunció, enviaron a campos de concentración.
La intervención provocó una reacción inmediata de la delegación cubana. Sus integrantes comenzaron a golpear las mesas y a gritar para interrumpir al representante estadounidense. Bruno Rodríguez también se dirigió hacia la tribuna y exigió que llamaran al orden a Waltz.
El embajador respondió que aquellas escenas de intimidación reflejaban lo que ocurría cuando alguien cuestionaba al poder en Cuba. «Imaginen qué ocurre cuando alguien hace estas preguntas en La Habana, y no en una sala llena de embajadores y cámaras», expresó.
En otro momento del intercambio, Waltz lanzó una frase que resumió el enfrentamiento: «Esto es Estados Unidos, estas son las Naciones Unidas, esto no es su dictadura comunista. No pueden silenciarme ni pueden silenciar a mis colegas».
La tensión aumentó cuando Rodríguez se acercó al podio y Waltz le exigió que retrocediera. El presidente de la Asamblea General, Khalilur Rahman, terminó suspendiendo momentáneamente la sesión y posteriormente permitió que el canciller cubano presentara una cuestión de orden, limitada a asuntos de procedimiento.
Cuando tomó la palabra, Rodríguez acusó al estadounidense de mentir y calificó su intervención de indigna. Waltz, por su parte, retomó sus denuncias y concluyó su discurso pidiendo a los países miembros que no respaldaran la resolución impulsada por La Habana.
El episodio convirtió el debate sobre el embargo en un nuevo escenario de confrontación diplomática entre Washington y La Habana. También permitió que las denuncias sobre la corrupción, los privilegios de la dirigencia y la represión política del régimen castrista ocuparan el centro de la discusión internacional.
Con su publicación, Andy Vázquez se sumó a las voces del exilio cubano que reconocieron la intervención de Waltz y agradecieron que llevara ante Naciones Unidas cuestionamientos que los ciudadanos de la isla enfrentaron durante décadas con escasas posibilidades de expresarse libremente.
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