La delincuencia en Cuba tocó las puertas del régimen tras el presunto asalto a un general de brigada encargado de “defender” a la cúpula de La Habana.
En plena vía pública de Centro Habana, el esbirro Emir Mesa Corona, fue víctima de antisociales tras ser acorralado por tres jóvenes para despojarlo de un reloj de valor, un hecho de criminalidad que dejó al jerarca comunista tendido sobre el duro pavimento capitalino mientras los agresores escapaban impunes por las arterias de la ciudad.
El escenario de la agresión
Las calles de la capital cubana, azotadas desde hace muchos años por una ola de violencia desenfrenada que la dictadura decide ignorar y minimizar de forma sistemática cuando las víctimas son ciudadanos de a pie, esta vez alcanzaron directamente a las altas esferas de la cúpula represora.
El escenario de la agresión no fue un callejón periférico ni un barrio marginal sin alumbrado público, sino uno de los núcleos comerciales más concurridos: las inmediaciones de la céntrica arteria Galiano, muy cerca de la intersección con San Rafael.
Hacia ese punto se desplazaba a pie el militar, cuyo trabajo directo consiste en coordinar y garantizar la integridad física de los principales jerarcas del Partido Comunista de Cuba y del propio régimen.
Violencia impune frente a los comercios en divisas del castrismo
Reportes en redes sociales mencionan que el objetivo del esbirro era ingresar a la tienda Casalinda, un establecimiento exclusivo que comercializa artículos de primera necesidad únicamente en Moneda Libremente Convertible (MLC) o divisas extranjeras.
En esa precisa ruta fue abordado por la banda de delincuentes. Pese a que es parte del aparato de inteligencia y escolta, no ofreció resistencia alguna para proteger sus pertenencias, por lo que los tres criminales le propinaron un par de propasados golpes antes de arrebatarle su reloj.
La escena posterior fue el reflejo de la decadencia nacional: el máximo custodio de los dictadores quedó sentado en la acera, lastimado e impotente, observando cómo la violencia urbana, de la cual la tiranía niega la existencia, lo superaba sin tregua.
Privilegios de casta: respuesta policial selectiva e inmediata
Apenas minutos después del ataque, efectivos de los órganos policiales acudieron con urgencia para acordonar la escena y socorrer al servidor de la dictadura. Esta velocidad y efectividad de respuesta por parte de las fuerzas castristas contrasta brutalmente con la desidia a la que se enfrenta a diario la población común, cuyos reclamos por asaltos, robos con fuerza y agresiones físicas son archivados en el olvido o desestimados por una policía dedicada exclusivamente a la persecución política y la represión ciudadana.
Este contundente asalto a un general de brigada del régimen expone con crudeza la absoluta vulnerabilidad del país bajo el yugo castrista. Diversas informaciones circuladas de manera independiente apuntan a que los perpetradores formarían parte de una pandilla juvenil conocida en el argot delictivo local como “Pacto de Sangre”.
No obstante, la cúpula militar y los medios oficiales de propaganda mantienen un férreo e hipócrita silencio sobre la identidad de los sospechosos y el verdadero paradero del botín.
La descomposición social generada por la tiranía
El deterioro social, el desempleo estructural, la falta de expectativas y la delincuencia desenfrenada que estrangulan a la sociedad cubana son la consecuencia directa de décadas de miseria, abandono e incompetencia planificada por la tiranía.
Resulta profundamente irónico que este asalto a un general de brigada del régimen haya salpicado al responsable del blindaje del poder dictatorial justo a las puertas de un comercio segregacionista en moneda dura, una red comercial creada por el mismo castrismo para despojar al pueblo llano del fruto de sus remesas e ingresos.
Mientras las familias cubanas sufren el acecho constante del crimen en cada esquina sin amparo alguno, el régimen demuestra que su único interés es proteger los privilegios de su propia casta de servidores.
OTRAS NOTICIAS: Firma de lobby vinculada a Trump rompe con Vima World, empresa española vinculada a GAESA (+VIDEO)
Un sistema podrido e incapaz de proteger a la ciudadanía
La total desprotección y el abandono que enfrenta la ciudadanía en su vida diaria escaló hasta las propias estructuras de la dictadura. Este escandaloso asalto a un general de brigada del régimen no solo desnudó la fragilidad, incompetencia y fractura de los aparatos de inteligencia en el corazón de La Habana, sino que ratificó la absoluta crisis de gobernabilidad de un sistema podrido por la corrupción.
El castrismo ha demostrado ser incapaz de garantizar la seguridad más elemental en las avenidas del país, orientando en cambio todo su presupuesto y logística militar a la intimidación de opositores, activistas y ciudadanos vulnerables.
La indignación popular se multiplica al constatar cómo este hecho delictivo movilizó de forma inmediata a decenas de efectivos con recursos estatales, mientras los crímenes atroces que sufre el pueblo cubano día tras día permanecen en la más absoluta impunidad.