La creciente modernización de la base de inteligencia en Bejucal, ubicada a pocos kilómetros de La Habana, volvió a encender las alarmas en Washington después de que nuevos informes revelaran avances tecnológicos que podrían ampliar las capacidades de vigilancia de China y Rusia sobre instalaciones militares estratégicas de Estados Unidos en el sureste del país.
La preocupación surgió tras la publicación de un extenso reporte de Fox News Digital basado en análisis satelitales e investigaciones de expertos en seguridad nacional, que señalaron una expansión de la infraestructura asociada a la base de inteligencia en Bejucal, una instalación que durante años estuvo vinculada a actividades de recopilación de señales electrónicas dentro de la isla.
Según el informe, investigadores del Center for Strategic and International Studies (CSIS) detectaron la construcción de una nueva antena circular de alta frecuencia conocida como CDAA, una tecnología especializada en identificar el origen de señales de radio a grandes distancias. La incorporación de este equipamiento reforzó las sospechas sobre el fortalecimiento de las capacidades de espionaje desarrolladas desde el territorio cubano con apoyo de potencias rivales de Washington.
Amenaza a la seguridad nacional de EE.UU. con expansión de la base de inteligencia en Bejucal
La expansión de la base de inteligencia en Bejucal se produjo en un contexto marcado por el aumento de la cooperación entre el régimen castrista, China y Rusia, una alianza que ha generado preocupación constante entre funcionarios estadounidenses debido a la cercanía geográfica de Cuba con el territorio continental de Estados Unidos.
Uno de los pronunciamientos más contundentes provino del senador republicano Rick Scott, quien calificó estas instalaciones como una amenaza directa para la seguridad nacional estadounidense.
“Están a 90 millas de nuestra costa. Son amigos de nuestros enemigos”, declaró el legislador a Fox News Digital.

Scott añadió además que la infraestructura desplegada cerca de La Habana representó “una amenaza grande (…) un riesgo muy significativo para nosotros”.
El senador identificó como posibles objetivos de monitoreo varias instalaciones militares estratégicas, entre ellas la Estación Aérea Naval de Key West, la Base de Reserva Aérea de Homestead y diversas zonas utilizadas para pruebas militares en el Golfo de América.
Aunque especialistas consultados por el CSIS consideraron poco probable que la base de inteligencia en Bejucal pueda descifrar comunicaciones militares altamente protegidas por sistemas de encriptación avanzados, advirtieron que sí tendría capacidad para recopilar información relacionada con patrones operativos, movimientos de equipos militares y actividad electrónica asociada a operaciones sensibles.
Matthew Funaiole, investigador del CSIS, explicó que el valor de estas instalaciones radica precisamente en la capacidad de analizar comportamientos repetitivos de los sistemas de comunicación.
“Quizás no sepas exactamente qué se están diciendo dos sistemas entre sí, pero sabes que están hablando”, explicó.
“Con el tiempo eso ayuda a revelar patrones operativos”, sostuvo.
Los expertos indicaron que la recopilación constante de este tipo de información puede permitir a gobiernos adversarios identificar rutinas militares, movimientos logísticos y despliegues estratégicos sin necesidad de acceder al contenido específico de los mensajes.
La preocupación sobre la base de inteligencia en Bejucal también fue reforzada recientemente por el secretario de Estado estadounidense, Marco Rubio, quien reconoció públicamente la creciente presencia de infraestructura vinculada a Rusia y China dentro de Cuba.
“Cuba no solo tiene armas adquiridas de Rusia y China durante años, sino que además aloja presencia de inteligencia rusa y china no muy lejos de donde estamos ahora mismo”, afirmó Rubio durante declaraciones realizadas el pasado 21 de mayo.
Las advertencias de Washington no son nuevas. El reporte recordó que en 2023 la administración de Joe Biden reconoció oficialmente que las operaciones de inteligencia asociadas al régimen chino dentro de la isla constituían un problema permanente para la seguridad estadounidense.
Funcionarios estadounidenses sostuvieron además que Pekín modernizó diversas instalaciones de espionaje en Cuba desde 2019, fortaleciendo progresivamente sus capacidades de monitoreo en el Caribe.
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Tanto el régimen comunista chino como la dictadura cubana rechazaron repetidamente estas acusaciones y calificaron los señalamientos como falsos y motivados políticamente. Sin embargo, los nuevos hallazgos satelitales volvieron a colocar a la base de inteligencia en Bejucal en el centro del debate sobre las amenazas de espionaje en el hemisferio occidental.
La expansión de la base de inteligencia en Bejucal se conoció además en medio del endurecimiento de la política de la administración Trump hacia la dictadura cubana.
Durante los últimos meses, Washington amplió sanciones, incrementó restricciones económicas y elevó las advertencias sobre los riesgos que representan las alianzas estratégicas entre La Habana, Moscú y Pekín.
Para sectores de seguridad nacional estadounidenses, la modernización de la base de inteligencia en Bejucal confirmó que el régimen castrista continúa desempeñando un papel activo dentro de la red geopolítica impulsada por Rusia y China en América Latina, convirtiendo nuevamente a la isla en una plataforma de interés militar e inteligencia a escasas millas de territorio estadounidense.
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