Los céntricos municipios de La Habana Vieja y Centro Habana, están infestados de basura. Los cubanos deben sortear cúmulos de desechos que se desbordan por las aceras mientras el régimen voltea la mirada ante la situación.
Pese a que el gobierno de Japón donó 10 millones de dólares para la compra de equipos de limpieza, el dinero no se ve reflejado.
La crisis de la basura llegó a tal punto, que los cubanos parecen haberse acostumbrado a su presencia. Comen, descansan y conversan al lado de contenedores y pequeños vertederos al aire libre, mientras las alimañas hacen fiesta entre los desperdicios.
Teobaldo Núñez, un joven vendedor ambulante de dulces, afirma que la suciedad “no me afecta en nada” ya que él vende es en un carrito y por lo tanto su preocupación son los baches.
El joven ignora los riesgo de salud al estar expuesto a este ambiente contaminado por largos periodos de tiempo.
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Si bien la capital no presentan problemas de contaminación como la emisión de dióxido de carbono a la atmósfera por las industrias y otros, la recolección de desechos sólidos sin duda pasaría a ser la principal preocupación.
Las causas

De acuerdo con Martí Noticias, existen dos factores por las que la basura hace estragos en La Habana.
- La falta de competencia de Servicios Comunales
- La indisciplina de la población
La segunda se debe, a que como sucede en la Isla, se terminan acostumbrando a los males en vez de buscar la solución.
La capital presenta un sistema de recolección muy deficiente y antiguo, que no va al mismo ritmo de la densidad poblacional obligando al régimen a idear nuevos métodos, pero estos son obstruidos por la corrupción y la burocracia.
Redacción Cubanos por el Mundo