La actriz cubano-venezolana Beatriz Valdés ha puesto su talento al servicio de la verdad, tras dramatizar el dolor de Carmen Teresa Navas, madre de 81 años cuyo hijo, el preso político Víctor Hugo Quero Navas, fue asesinado bajo custodia del régimen venezolano.
Alex Otaola, desde Cubanos por el Mundo, presentó ayer jueves este monólogo como uno de los momentos más potentes de la actriz en mucho tiempo, destacando cómo el arte se convierte en arma contra la impunidad.
Beatriz Valdés dramatizó el dolor de Carmen Teresa Navas con una interpretación desgarradora
Otaola relató el calvario vivido por la anciana: “una madre de preso político que estuvo durante años buscando a su hijo, buscándolo, buscándolo, buscándolo… Donde quiera la señora viejita con la foto de su hijo, llevando el mensaje, exigiendo justicia y libertad para su hijo”.
La mujer recorrió instituciones, tocó puertas y se reunió incluso con la Procuraduría del Pueblo.
Mientras tanto, su hijo ya había sido asesinado y enterrado en una fosa común. Los funcionarios que la atendieron sabían la verdad y se burlaron de su desesperación.

Beatriz Valdés dramatizó el dolor de Carmen Teresa Navas al encarnar ese peregrinar angustiante con una maestría que conmueve hasta las piedras.
“Virgencita de Coromoto, patrona de Venezuela, en tus manos deposito esta súplica. Acompaña a mi hijo Virgencita. Acompáñalo que está camino a verte y está tan solito. Ha sufrido tanto. Acompáñalo, acorrúcalo, cántale… Háblale de mí. Dile que lo busqué tanto, mi niño. Te busqué hasta debajo de las piedras. Más bien le pregunté a las piedras, porque eso es lo que son esas miserables piedras con ojos que te miran y no te ven. Porque les amputaron el alma”.
Beatriz Valdés dramatizó el dolor de Carmen Teresa Navas al repetir la única pregunta posible: “¿Dónde está mi hijo?”.
Dieciséis meses de búsqueda, zapatos rotos, mentiras oficiales y un dolor que se multiplica en miles de familias venezolanas, cubanas y nicaragüenses.
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La madre solo supo la verdad meses después: “me dijeron que habías muerto hacía meses mientras que yo había seguido buscándote sin saber”.
La llevaron a una tumba marcada solo con un papelito: “Víctor Hugo Quero Navas”. Allí desenterró el cuerpo, le puso sus medias y su gorrita, y le prometió: “hubiera querido enterrarme contigo, pero todavía no puedo, mi amor. Hay tanto que hacer aquí”.
La denuncia de Alex Otaola: no se puede negociar con regímenes que asesinan y mienten a las madres
Para Otaola, este caso no es aislado. El dolor de Carmen Teresa Navas visibilizó la crueldad sistemática de las dictaduras.
Su caso conecta directamente el drama venezolano con la realidad de Cuba y Nicaragua, donde las familias de presos políticos también son torturadas con silencio y falsedades.
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“Con estos sistemas no se puede negociar”, afirma con claridad meridiana. El régimen de Maduro no solo mata, sino que humilla a las madres que exigen verdad.
Muchos se sensibilizaron con el dolor de Carmen Teresa Navas y miles de comentarios en redes lo convierten en símbolo colectivo: “Hoy Carmen Teresa Navas es la madre de todo hijo de bien… Hoy todos somos Víctor Hugo Quero Navas”.
Figuras como el propio Edmundo González Urrutia, presidente electo de Venezuela, han respaldado el mensaje, transformando el dolor individual en denuncia continental, reseña la web Confirmado.
Bendiciones y fortaleza señora Carmen Navas.
— Eduardo Torres (@torreseduardoj) May 7, 2026
Dios guarde a su hijo Victor Hugo Quero.
Basta de crimen de lesa humanidad!!!
Castigo a los culpables. Que el pueblo de Venezuela los lleve al banquillo de la Justicia.
Descansa en paz Victor Hugo. pic.twitter.com/FuTZWSOs57
Tanto venezolanos como cubanos lograrán superar estas dictaduras. Mientras tanto, el arte de Beatriz Valdés y la voz de madres como Carmen Teresa Navas siguen exigiendo justicia.
Beatriz Valdés dramatizó el dolor de Carmen Teresa Navas y ese monólogo ya es parte imborrable de la memoria de la resistencia, una página que muestra el rostro macabro de una tiranía.