Cada 47 minutos ocurre un accidente de tránsito en Cuba y cada 12 horas muere un cubano por esa causa, es el promedio arrojado por las fatales estadísticas que enlutan al país cada semana.
Pese a ello, las principales causas de las tragedias siguen intactas, entre baches, desniveles y huecos, se seguirán perdiendo vidas mientras que las autoridades no decidan tomar acciones drásticas ante el problema.
La Autopista Nacional y la Carretera Central, las principales vías para recorrer la Isla, reflejan el deterioro de casi todas las carreteras nacionales, donde los choferes se encomiendan a su suerte, a Dios o a sus ancestros, para que los protejan en cada trayecto de las “sorpresas” que pueden aparecer en el recorrido, ya sea en el pavimento o de manos de algún conductor imprudente. Según CubaNet.
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“La región central está en los primeros lugares de índice de accidentalidad. Para mí, una de las causas fundamentales es el mal estado de las vías, la mala señalización, además de las irresponsabilidades de los choferes, pero el mayor porciento lo tiene el deterioro de las carreteras”, asegura Roberto Rodríguez Fernández, jefe de la Dirección Nacional de Tránsito.
Actualmente, el 76% de las vías posee un estado técnico de regular a malo.
La muerte acecha
Sentir la muerte cerca al viajar en las carreteras cubanas no es una exageración. El pésimo estado del asfalto, más la imprudencia de conductores, la falta de iluminación, las costosa e improvisadas reparaciones hechas a los vehículos, además de la posibilidad de que se atraviese animales en la vía por la falta de cercas, crean todas las condiciones para que ocurra lo peor.
Durante el año pasado se registraron 11.187 accidentes que dejaron 750 muertos en todo el país y más de 8.000 lesionados. Una cifra que superó en 292 accidentes al registro de 10.895 colisiones en 2016, según el periódico Escambray.
“Las reparaciones pueden durar un año, dos, pero al cabo de ese tiempo regresan los problemas. Nosotros, como somos un país pobre, tenemos que hacer las cosas bien para que nos duren. Para el Estado debería ser una prioridad la carretera”, dice Raúl Ortega, un chofer que se gana la vida y la de su familia viajando en su Peugeot de 1990.
Alto costo
El costo del mal estado de las vías es mucho mayor que si las arreglaran, tomando en cuenta que en una Isla con baja tasa de natalidad y con una población envejecida, la mayoría de las víctimas en los accidentes de tránsito, son niños y jóvenes.
Además, el deterioro de los vehículos incrementan los gastos en piezas y reparaciones, que también empobrece el bolsillo de los trabajadores.
“Yo he hecho miles de veces esta pregunta y nadie tiene una respuesta: ¿Cuánto le cuesta a este país comprar las piezas de repuesto del parque de autos en comparación con el costo de arreglar la carretera? ¿Cuánto se pudiera ahorrar? Yo estoy seguro que este país tiene que gastar millones de dólares en las piezas de repuesto para los vehículos” se cuestiona Ortega.
Los accidentes de tránsito son la primera causa de muerte de los jóvenes entre 15 y 29 años en Cuba, y la quinta en todo el país.
Las cifras suben o baja por obra del azar, no porque hayan campañas de prevención estatales o un plan de recuperación de las vías, para iluminarlas y recuperar sus señales. La indolencia oficial es ofensiva y seguirá necesitando de muchas muertes para priorizar algunas reparaciones puntuales e intrascendentes.
Redacción Cubanos Por El Mundo