Campesino matancero cultiva yuca, calabaza, quimbombó, habichuela, maíz, plátano ¡En un huerto escolar!

Felipe Vera Hereira, es un campesino de la provincia de Matanzas que con 67 años de edad está dedicado a cultivar yuca, quimbombó, habichuela, maíz, plátano, entre otros alimentos, pero desde un huerto escolar.

El campesino invierte sus horas de trabajo bajo el sol porque sabe que el esfuerzo no es en vano. Así como también lo saben los trabajadores de la escuela secundaria básica Frank País en Bolondrón, quienes son testigos de cómo Felipe trae sus productos del huerto al comedor del centro.

Vera está dedicado al huerto escolar desde el año 2006 y es Referencia Nacional porque cumple un papel esencial en la mencionada institución educativa; “¡Toda una vida criado con mi viejo en el campo! Un tiempo fui gestor de Frutas Selectas, donde aprendí mucho también, pero desde que empecé aquí, este lugar se convirtió en mi casa”, comentó al medio Girón.

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Felipe Vera Hereira, campesino de Matanzas que cultiva en huerto escolar. Foto: Periódico Girón

Aunque desde hace más de dos meses la escuela paralizó sus actividades a causa del covid-19 en la isla, Felipe continua con su rutina y llega al recinto educativo cada mañana a las seis, sea sábado o domingo; y afirma el medio que “no tiene horario para terminar” su jornada.

“Aquí cultivo yuca, calabaza, quimbombó, habichuela, maíz, plátano. Ayer mismo sacamos boniato y lo mandamos para el círculo infantil de Pedro Betancourt, porque el de Bolondrón ahora no tiene niños”

Felipe Vera Hereira, Campesino matancero

Él mismo gestiona las semillas para sembrar, sin embargo cuando se trata de fertilizantes, no logra disimular la angustia, ya que le entristece perder algún cultivo por la escasez de este o por las plagas.

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“La habichuela misma estaba cundía y, con un poco de cipermetrina que conseguí, la fumigué antier y ya va levantando. Si al menos recibiera abono orgánico que es menos costoso, sería muy buen”, manifestó a Girón.

Lázara Estrada Trujillo, administradora de la escuela acotó que el trabajo de Felipe, no solo beneficia el menú del centro, sino que también sirve de estímulo a los trabajadores y además llega al resto de las instituciones educativas del pueblo en forma de alimentos.

Esta anécdota revela que de los campos cubanos, incluso del más pequeño terreno, se pueden sacar alimentos. El problema está, en gran medida, en que en el comunismo cubano, el estado quiere controlarlo todo, y no quiere soltar nada; ni siquiera un pedazo de tierra para que la gente cultive alimentos. Alimentos que una vez producidos, el comunismo cubano exige que se los vendan a él primero; a veces no los paga, o se demora años en pagarlo.

Redacción Cubanos por el Mundo

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