Sigue a Cubanos por el Mundo y elígenos como fuente preferida.

Diario de Cuba La visita a Cuba, pocas semanas antes del VII Congreso del Partido Comunista (PCC) y cuando los cubanos piensan ya en los comicios de 2018, debería ser aprovechada por el presidente Barack Obama para apoyar las iniciativas disidentes dirigidas a desmontar las prácticas electorales que perpetúan al régimen, opina Carl Gershman, presidente de la National Endowment for Democracy (NED), en un artículo publicado por The Washington Post.
Menciona específicamente las campañas Cuba Decide, encabezada por la activista Rosa María Payá, y#Otro18, en la que participan integrantes de varias organizaciones opositoras.
Gershman resalta que la visita de Obama se produce solo días antes del inicio (el 16 de abril) de un congreso en el que el PCC debería establecer el proceso para transferir el poder a una nueva generación de líderes en 2018, cuando Raúl Castro ha prometido dejar la dirección del régimen.
Ese momento «significará el fin de la era Castro en la política cubana», pero el régimen «ha dejado claro que considera el actual sistema ‘irrevocable’ y que no renunciará a uno solo de sus principios ‘revolucionarios y antimperialistas'», advierte Gershman.
El principal asunto en la agenda del congreso será la evaluación de una nueva ley electoral para los comicios generales de 2018, cuando el sucesor de Raúl Castro será elegido, considera el presidente de la NED, una organización sin fines de lucro.
Bajo el actual sistema, la maquinaria electoral es estrictamente controlada para asegurar los resultados que el régimen desea, señala: El control comienza desde la base, en los Comités de Defensa de la Revolución, que determinan la lista de votantes y supervisan las asambleas de las circunscripciones, en las que los candidatos son nominados a mano alzada. El registro electoral es administrado por el Ministerio del Interior, una institución militar. No hay voto secreto y el miedo a las represalias bloquea la selección de candidatos que puedan tener puntos de vista «contrarrevolucionarios», enumera Gershman.
Menciona asimismo que las campañas electorales no están permitidas, los candidatos electorales tienen prohibido presentar un programa y no hay derecho a preguntarles qué piensan de determinado problema.
Gershman destaca que hasta ahora el régimen no ha ofrecido ningún detalle sobre los cambios que prevé hacer a la ley. «Se habla, por ejemplo, de permitir al electorado una elección de candidatos, a los cuales se les podría autorizar participar en debates públicos. Pero es poco probable que los cambios sean más que cosmética, otro ejemplo de lo que el líder democrático Oswaldo Payá —quien murió en 2012 en sospechosas circunstancias— llamó ‘un cambio fraudulento'», en el que aquellos que tienen el poder puedan mantenerlo y marginar una vez más al pueblo.
Sigue a Cubanos por el Mundo y elígenos como fuente preferida.
El presidente de la NED resalta proyectos independientes como Cuba Decide, impulsado por la hija de Payá, que reclama un plebiscito sobre la conveniencia de celebrar elecciones libres, justas y multipartidistas, y la plataforma #Otro18, una coalición de organizaciones prodemocráticas que propone una ley electoral alternativa.
La iniciativa de #Otro18 incluye un amplio grupo de propuestas legislativas que abarcan garantizar el derecho a elegir libremente a los funcionarios y eliminar a los CDR del proceso; establecer reglas transparentes para actualizar y corregir el registro electoral, y dar a los ciudadanos el derecho a presentarse como candidatos a cargos públicos en todos los niveles, eliminando de esta manera las comisiones de candidaturas y las asambleas que controlan el proceso de nominación.
También, reconocer las libertades básicas de expresión, asamblea y asociación, que son esenciales en una competencia electoral real, y establecer un cuerpo electoral independiente que administre el registro electoral y salvaguarde la integridad de los comicios.
«El régimen teme que #Otro18 pueda empezar a movilizar apoyo de las bases a sus propuestas», alerta Gershman y recuerda detenciones como la del exprisionero político José Daniel Ferrer y otros activistas para intentar impedir un foro de la plataforma días atrás. «El apoyo internacional a quienes luchan por la democracia en Cuba nunca ha sido más necesario», señala.
Recuerda que cuando el expresidente estadounidense Jimmy Carter visitó Cuba en 2002 utilizó el acceso en directo a la radio y la televisión para urgir a los cubanos a unirse a la comunidad de democracias y para alabar el Proyecto Varela, de Oswaldo Payá, una iniciativa desconocida entonces para la mayoría de los ciudadanos de la Isla ya que el Gobierno impide el acceso de los opositores a los medios de comunicación.
El Proyecto Varela propone la celebración de un referéndum para que los cubanos se pronuncien sobre propuestas a favor de mayores libertades civiles, una amnistía para los presos políticos y la elaboración de una nueva ley electoral, entre otras.
«Obama debe hacer por lo menos tanto (como hizo Cárter) cuando visite Cuba la próxima semana. Teniendo en cuenta el momento de su visita, justo antes del Congreso del Partido y cuando los cubanos comienzan a pensar en las potencialmente históricas elecciones de 2018, su respaldo a propuestas como #Otro18 y a la causa de la democracia real en Cuba podría tener consecuencias de largo alcance», opina Gershman.
«Las relaciones diplomáticas entre el Gobierno cubano y los Estados Unidos se han normalizado. Ha llegado el momento de que el Gobierno cubano normalice sus relaciones con el pueblo cubano», concluye.
Sigue a Cubanos por el Mundo y elígenos como fuente preferida.




