Las cartas se han convertido en el medio de comunicación de algunas activistas y madres cubanas detenidas luego de las protestas históricas suscitadas en Cuba el pasado 11 de julio, esto ante el aislamiento de las mismas por los brotes de coronavirus en las prisiones cubanas y la negativa de las autoridades castristas sobre permitir visitas a las manifestantes.
Tal es el caso de la activista Nidia Bueno Paseiro y Arianna López Roque, directora de la Academia Julio Machado, quienes se encuentran recluidas en la prisión de mujeres de Guamajal, en Santa Clara, aisladas y sin contacto con sus familiares debido a los casos de coronavirus.
Según la información suministrada por Girobis Rosado, esposo de Nidia Bueno, las activistas “están aisladas porque hay casos con COVID-19, la cárcel esta infestada, hay una cuarentena por 40 días, yo llevo mes y medio sin ver a Nidia, actualmente la única vía de comunicación son las cartas”.
“Ella me escribió la semana pasada, donde me dice que las autoridades no le dicen nada sobre su situación, ellas todavía no tienen petición fiscal, no saben si le realizarán un juicio, no saben nada, mientras tanto siguen presas”, dijo Girobis a Radio Televisión Martí.
Entre cartas y la COVID-19, así sobrellevan la vida las activistas detenidas luego del 11J
En cuanto al caso de la directora de la Academia Julio Machado, Arianna López Roque, el Directorio Democrático Cubano publicó a través de sus redes sociales una carta donde la activista, responsabiliza al régimen de la integridad física de sus dos hijos menores y de su esposo, el expreso político y de conciencia, Mitzael Díaz Paseiro, quien se encuentra detenido también luego de las protestas del 11J en Santa Clara.
“Quiero lanzar una alerta por la vida de mis hijos y de mi esposo, mis pequeños hijos a los cuales la dictadura no le importó privar de su padre y su madre y no se cual pueda ser la venganza en su contra por nuestro activismo político, mi esposo quien se encuentra en la prisión “La Pendiente”, en esta misma ciudad y del cual no he tenido noticias ni conversación desde el 11 de julio, hago responsable a la policía política de lo que le pueda ocurrir tanto a él como a mi familia”, indicó la misiva de Paseiro.
Por otra parte, en Quivicán, Mayabeque, Michael Valladares declaró que, la única comunicación que ha tenido con su esposa, María Cristina Garrido, arrestada desde el pasado 12 de julio con su hermana, Angelica Garrido ha sido “por medio de cartas”, debido a que ambas activistas del Partido Republicano de Cuba recluidas en la Unidad de Instrucción Policial de San José de las Lajas, “están en aislamiento porque varias presas dieron positivas al coronavirus”.
Entre cartas y la COVID-19, así sobrellevan la vida estas activistas y madres cubanas que, sin miedo se tomaron las calles el pasado 11 de julio para protestar por el fin de la dictadura castrista, la culpable de la actual crisis económica y social en Cuba.
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Redacción de Cubanos por el Mundo.