El aparato de propaganda del régimen castrista tuvo el descaro de tildar de “mercenario” a Luis Manuel Otero Alcántara, quien llegó a a la ciudad de Miami el sábado luego de cinco años sufriendo torturas en las mazmorras de la isla.
La maquinaria represiva de La Habana, incapaz de doblegar el espíritu indomable del líder del Movimiento San Isidro, activó sus altavoces mediáticos a través del portal Razones de Cuba para intentar, una vez más, mancillar el honor de quien se convirtió en un símbolo de la libertad frente a la opresión totalitaria.
La narrativa del odio y la desinformación estatal
El video difundido, que apenas alcanza los ocho segundos, constituye una muestra dantesca y vergonzosa de la narrativa que utiliza la dictadura para justificar su ineficiencia y su crueldad. En este material audiovisual, el régimen asegura con total desfachatez que la Embajada de Estados Unidos tramitó el parole del artista y lo “reclama personalmente”.
El mensaje final del clip no deja lugar a dudas sobre la bajeza de quienes detentan el poder en la isla, al sentenciar de forma cínica: “No es exilio, es reubicación. No es víctima, es mercenario. Cuba no negocia su soberanía”.

Esta maniobra busca desesperadamente desviar la atención sobre el secuestro que sufrió Luis Manuel Otero Alcántara durante los días previos a su salida forzada. La dictadura, en un despliegue de cinismo criminal, decidió trasladarlo fuera de la prisión de Guanajay apenas dos días antes de que este cumpliera la totalidad de su condena.
Posteriormente, mantuvieron al artista en paradero desconocido durante 11 días, un periodo que diversas organizaciones internacionales de derechos humanos calificaron correctamente como una desaparición forzada.
Resulta evidente que la supuesta “reubicación voluntaria” que pregona la dictadura carece de cualquier fundamento lógico. Las imágenes que circularon sobre el traslado del artista desmienten por completo la versión oficial, pues en ellas se observa a un esbirro del Ministerio del Interior custodiando sus pasos.
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Esta prueba visual destruye el frágil relato del régimen sobre una supuesta petición de Washington, dejando en claro que Luis Manuel Otero Alcántara fue conducido al exilio bajo coacción y con la única alternativa de abandonar su patria para recuperar su libertad física.
La realidad es que el parole, aprobado el viernes, funcionó como la única rendija posible para sacar al artista del infierno carcelario donde lo mantuvieron desde el 11 de julio de 2021. Ese día, mientras intentaba unirse a las históricas manifestaciones populares que hicieron temblar los cimientos de la tiranía, Luis Manuel Otero Alcántara terminó arrestado en las garras castristas.
Casi un año más tarde, específicamente en junio de 2022, un tribunal títere lo condenó a cinco años de privación de libertad bajo cargos fabricados de “ultraje a los símbolos de la patria”, “desacato” y “desórdenes públicos”.
La lucha de Luis Manuel Otero Alcántara
La llegada de Luis Manuel Otero Alcántara al Aeropuerto Internacional de Miami el sábado, marca el fin de su calvario tras las rejas, pero también el inicio de un destierro impuesto, aunque el régimen se empeñe en negarlo a través de sus infames voceros. El castrismo condicionó cínicamente su excarcelación al exilio definitivo e irrevocable, prohibiéndole de manera tácita y absoluta retornar al suelo que lo vio nacer.
Con este destierro, la cúpula de La Habana intenta silenciar a una voz incómoda, pero solo logra evidenciar su miedo ante la figura de Luis Manuel Otero Alcántara. La etiqueta de “mercenario” que le adjudican no es más que el reflejo de la impotencia de una dictadura moribunda, que no sabe cómo enfrentar a hombres libres.
Ahora, el artista respira aires de libertad, con la firme de convicción de que la batalla, lejos de estar terminada, se mantiene más firme que nunca, y su punto final será únicamente cuando Cuba sea libre.