En Cuba, donde todo falta y las necesidades son evidentes, el régimen simplemente ignora las carencias de la población, dándole cabida a la expresión “se hace de oídos sordos”. Pero actualmente dicha frase cala de dos formas.
De acuerdo con un artículo de la escritora Gina Montaner para el portal El Nuevo Herald, algo que ha caracterizado al régimen de castro es el desdén al momento de solucionar el problema de los cubanos y que ahora, literalmente, dejó sordos a una seria de diplomáticos estadounidenses que estaban en La Habana desde hace un tiempo.
“Hacer oídos sordos significa actuar con indiferencia ante una queja o denuncia. En el caso de Cuba esta expresión puede aplicarse de dos modos: el desdén que muestra el gobierno frente a las exigencias de la oposición para que haya una transición a la democracia; y ahora, en el sentido más literal y no figurativo, dejar sordo a una serie de diplomáticos estadounidenses que estaban destacados en La Habana. O sea, el castrismo hace oídos sordos y es un hacedor de oídos sordos. En ambos casos, las secuelas que deja son dañinas y permanentes”.
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El artículos además nombra al posible sucesor de Castro, Miguél Díaz-Canel, que en una serie de videos filtrados por Antonio Rodiles, se deja ver a un hombre autoritario, que promete aplastar a la disidencia, denigrando a los activistas con la intensión de evitar que se postulen a las elecciones, ya que saldrían como favoritos.
“Las pautas de Díaz-Canel a los cuadros del partido forman parte de lo que siempre ha hecho el régimen: hacer oídos sordos a la realidad que lo circunda, que es la miseria y la falta de libertad de los cubanos. La población huye por mar, pide asilo en aeropuertos, cruza fronteras para llegar a Estados Unidos o sencillamente se resigna en una isla desahuciada, pero la consigna oficial es ignorar el desastre generalizado y desacreditar al puñado de opositores que señala con el dedo la desnudez del emperador. Las palabras del delfín de Raúl, propagadas justo cuando falta medio año para el relevo que garantizaría el caudillismo, son el mensaje de que la única política que sigue en vigor es la de hacer oídos sordos”.
¿Obama iluso?
A juicio de la escritora, el expresidente de los Estados Unidos, Barack Obama, “quiso creer” que con el deshielo, ambos países dejarían la enemistad, pero el plan de Castro era seguir atacando por la espalda a quien le estaba tendiendo la mano sin prácticamente pedir nada a cambio.
“Pero al régimen no le basta con taponarse los oídos. También deja sordos a sus “enemigos”, tal y como ha revelado recientemente el Departamento de Estado. Aunque la administración Obama quiso creer que con el deshielo entre Washington y La Habana ablandaría el corazón de piedra del castrismo, en pleno acercamiento entre los dos países supuestamente la Inteligencia cubana colocó en las residencias de diplomáticos estadounidenses dispositivos ultrasónicos para captar conversaciones que afectaron la audición y el sistema nervioso de los funcionarios y sus familiares”.
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Para finalizar su artículo, Montaner se lamenta que ahora el pueblo de Cuba no tenga escapatoria, ya que Obama derogó la única vía de escape que tenían los isleños, mientras el castrismo se enfila para mantenerse en el poder.
“El régimen castrista hace oídos sordos a la oportunidad del cambio y se mantiene anquilosado con la vieja propaganda que ahora corea Díaz-Canel como quien ya ensaya la letanía oficialista antes de que en febrero se escenifique el cambio de mando. Además, el gobierno deja sordo a quien se le ponga por delante. Un pueblo sin esperanzas. Una oposición acorralada. Unos diplomáticos con secuelas físicas permanentes. De las palabras necias hay que huir. Lo triste es que por ahora no hay escapatoria”.
Redacción Cubanos por el Mundo / Con información de El Nuevo Herald