La administración del presidente Donald Trump avanzó en un nuevo plan para fortalecer la aplicación de las leyes migratorias con la creación de cuatro instalaciones adicionales del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE), entre ellas un centro de detención de ICE en Miami, que contará con capacidad para albergar a 700 personas bajo custodia.
La iniciativa incrementa significativamente la infraestructura de detención de la agencia y busca agilizar los procesos migratorios mediante instalaciones diseñadas específicamente para ese propósito.
El proyecto incluyó además nuevos complejos en Philadelphia, Seattle y Denver, lo que elevó la capacidad total prevista en aproximadamente 5,500 camas.
Según documentos de licitación publicados por el gobierno federal, las empresas adjudicatarias debieron entregar instalaciones completamente operativas en un plazo de 30 días, una condición que reflejó el interés del Departamento de Seguridad Nacional (DHS) por disponer de centros listos para funcionar sin necesidad de remodelaciones o construcciones prolongadas.
La incorporación del centro de detención de ICE en Miami convirtió al sur de Florida en uno de los puntos estratégicos dentro de la política migratoria impulsada por la Casa Blanca. La ubicación respondió a la necesidad de ampliar la capacidad de custodia en una región donde las operaciones migratorias mantienen una actividad constante debido a su cercanía con rutas internacionales y a la elevada presencia de comunidades migrantes.
De acuerdo con la planificación oficial, Philadelphia recibirá un centro con 1,800 camas, mientras que Denver y Seattle contarán con instalaciones para 1,500 personas cada una. Miami dispondrá de un complejo con capacidad para 700 detenidos, destinado tanto a hombres como a mujeres bajo custodia de ICE.
Centros diseñados para acelerar los procedimientos migratorios
El diseño de las nuevas instalaciones respondió a un objetivo operativo específico: reducir el tiempo que demandan los procesos judiciales relacionados con inmigración.
Cada complejo incorporará cinco salas para audiencias migratorias, oficinas para jueces y al menos 20 espacios destinados a abogados de la división legal de ICE. Esta infraestructura permitirá que numerosas diligencias judiciales se desarrollen dentro del mismo recinto, evitando traslados frecuentes hacia tribunales externos y facilitando la coordinación entre las distintas autoridades involucradas.
El centro de detención de ICE en Miami, al igual que los otros tres complejos, estará dedicado exclusivamente a personas bajo custodia de la agencia migratoria y no compartirá instalaciones con otras dependencias federales.
Además de las áreas judiciales, los contratos contemplaron servicios médicos permanentes, atención de salud mental, alimentación, transporte de detenidos y vigilancia las 24 horas.
Mayor vigilancia y nuevas medidas de seguridad
Los documentos de contratación también establecieron estándares tecnológicos más estrictos para las nuevas instalaciones.
Los centros deberán contar con sistemas de videovigilancia en pasillos, accesos y áreas comunes, con capacidad para conservar las grabaciones durante un período de hasta 90 días.
Asimismo, ICE exigió protocolos específicos para el uso de cámaras corporales por parte de los oficiales durante traslados, incidentes que involucren uso de la fuerza y otras situaciones consideradas de alto riesgo.
Estas medidas cobraron relevancia después de varios incidentes recientes que motivaron una revisión de los procedimientos internos de la agencia.
Un portavoz del Departamento de Seguridad Nacional explicó que la estrategia mantiene el enfoque de priorizar la expulsión de inmigrantes con antecedentes penales.
“Estos criminales atroces, una vez arrestados, deberían ser expulsados a la velocidad del rayo, no alojados en suelo estadounidense a costa de los contribuyentes”.
El funcionario también indicó que el DHS continúa coordinando esfuerzos con autoridades estatales y locales para aprovechar instalaciones de detención ya existentes cuando resulte necesario.
La expansión coincidió con un aumento de las operaciones de ICE
La construcción del centro de detención de ICE en Miami ocurrió en un contexto de incremento sostenido de las acciones de control migratorio desarrolladas por la agencia.
Durante junio, ICE registró cerca de 40,000 ingresos a sus centros de detención. Las cifras oficiales indicaron además que más de 65,000 personas permanecían bajo custodia en una red integrada por 207 instalaciones distribuidas en 40 estados.
De acuerdo con datos proporcionados por el DHS, aproximadamente el 72% de los detenidos enfrentaban condenas penales o procesos judiciales pendientes, un argumento utilizado por la administración Trump para defender el fortalecimiento de la infraestructura destinada a la detención y posterior expulsión de inmigrantes que incumplieron la legislación estadounidense.
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