El régimen castrista aseguró que no excluiría a Donald Trump de hacer negocios en Cuba

El régimen castrista, en medio de su desespero por captar inversiones, afirmó que no excluiría al presidente de Estados Unidos, Donald Trump, ni a su organización de que desarrollen negocios en Cuba.

El encargado de transmitir ese mensaje fue el vicecanciller de la dictadura, Carlos Fernández de Cossío, durante una entrevista concedida a The New York Times.

En ese sentido, el funcionario castrista respondió cuando fue consultado sobre las especulaciones sobre posibles inversiones relacionadas con el entorno empresarial del mandatario republicano.

“No lo excluimos a él ni a su organización de hacer negocios en Cuba, si lo hace respetando las leyes cubanas”, afirmó.

Las declaraciones de Fernández de Cossío sobre la posibilidad de que Trump haga negocios en Cuba reflejaron el cambio de discurso de La Habana, que en medio de la peor crisis económica de las últimas décadas busca atraer capital extranjero sin importar su procedencia, siempre que los proyectos quedaran sometidos a las condiciones impuestas por la dictadura cubana.

De igual manera, las palabras del vicecanciller castrista marcaron un contraste con la tradicional retórica del régimen castrista hacia Donald Trump, especialmente después de los años de confrontación política entre Washington y La Habana y del endurecimiento de las sanciones estadounidenses durante la primera administración republicana.

La Habana insistió en que las condiciones las impone el régimen

Aunque el régimen cubano intentó proyectar una imagen de apertura económica, el mensaje dejó claro que cualquier inversión continuó dependiendo de las normas establecidas por la dictadura.

Ese matiz apareció nuevamente cuando Fernández de Cossío fue consultado sobre los reportes que señalaban que un empresario de Emiratos Árabes Unidos impulsaba la construcción de un complejo turístico de lujo con la intención de ofrecerlo posteriormente a la Organización Trump bajo el nombre de “Trump Island”.

El régimen castrista, en medio de su desespero por captar inversiones, afirmó que no excluiría al presidente de Estados Unidos, Donald Trump, ni a su organización de que desarrollen negocios en Cuba.
Trump

Lejos de rechazar públicamente la idea de que el líder republicano esté vinculado con negocios en Cuba, como habría ocurrido años atrás, el vicecanciller respondió: “Si él quiere hacerlo de manera pacífica, no vemos ninguna razón específica para excluirlo”.

De igual manera, el vicecanciller añadió que “el propio Sr. Trump podría incluso invertir”.

El régimen busca convencer a potenciales inversionistas

Durante la entrevista, Fernández de Cossío insistió en que La Habana permanece dispuesta a dialogar con empresarios estadounidenses e incluso con representantes de la administración republicana.

“Si alguien viene y dice que tiene conexiones con empresarios importantes en EE. UU., estamos listos para dialogar. Si es con el Gobierno de Trump, en principio, no hay razón para que digamos que no”, agregó.

No obstante, inmediatamente trasladó la responsabilidad de la falta de inversiones hacia Washington al sostener que “lo que le prohíbe a Donald Trump invertir en Cuba son las leyes estadounidenses“.

Las declaraciones llegaron en momentos en que el régimen intentó mostrar una mayor disposición hacia la inversión extranjera como mecanismo para aliviar la crisis financiera que afecta a la economía cubana.

La Habana culpó nuevamente a Estados Unidos por el aislamiento

El vicecanciller también volvió a responsabilizar a Estados Unidos por las dificultades económicas que enfrentó el régimen y reconoció el impacto internacional de la política de sanciones.

Según Fernández de Cossío, “el brazo coercitivo de EE. UU. ha demostrado ser muy exitoso”.

Además, sostuvo que “decirle a una empresa europea, latinoamericana o asiática que no puede exportar sus recursos nacionales a Cuba es un nuevo orden mundial”.

Pese a esas críticas, el funcionario dejó entrever la complicada situación energética que vivió el país al admitir que el régimen esperaba que “llegara algo de petróleo de alguna parte del mundo”.

Persistió el discurso sobre un eventual conflicto militar

En otro momento de la entrevista, Fernández de Cossío retomó la narrativa utilizada históricamente por la dictadura cubana sobre una hipotética intervención militar estadounidense.

“Entendemos la realidad asimétrica en términos de tecnología y poder de fuego, pero nuestro pueblo va a defender nuestro país. Tenemos preparativos semanales para eso”, aseguró el vicecanciller al respecto.

Las declaraciones aparecieron en un escenario de creciente tensión diplomática entre Washington y La Habana.

Días antes, el 16 de julio, Donald Trump afirmó que “van a suceder muchas cosas en Cuba en los próximos, tal vez, dos meses”, comentario que generó múltiples interpretaciones dentro y fuera de la Isla sobre el rumbo de la política estadounidense hacia el régimen castrista.

El interés por Trump coincidió con nuevas gestiones del entorno de Raúl Castro

La apertura manifestada por el régimen hacia Donald Trump para hacer negocios en Cuba coincidió con versiones sobre supuestos acercamientos impulsados por integrantes de la familia Castro.

Entre ellos destacó Raúl Guillermo Rodríguez Castro, nieto de Raúl Castro, conocido como “El Cangrejo”, quien, según diversos reportes periodísticos, buscó establecer contactos con personas cercanas al mandatario republicano para promover una visión de una futura Cuba abierta a la inversión extranjera.

De acuerdo con informaciones divulgadas por USA Today, esas conversaciones incluyeron planteamientos sobre negociaciones de alto nivel con una eventual administración Trump y una promesa de prosperidad económica para la Isla.

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