China y Rusia exhiben su complicidad criminal con el régimen cubano y critican a EE. UU. tras acusación contra Raúl Castro

La alianza de las dictaduras se quitó la máscara nuevamente tras la histórica acusación contra Raúl Castro por su responsabilidad directa en el asesinato de cuatro personas durante el derribo de dos avionetas de Hermanos al Rescate en 1996.

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China y Rusia reaccionaron con un cinismo previsible, defendiendo al anciano dictador y calificando la justicia estadounidense como un atropello. La reacción de estos regímenes totalitarios ante la acusación contra Raúl Castro confirma que sus intereses geopolíticos priman sobre cualquier principio de humanidad o derecho internacional.

La cínica defensa de China ante el proceso judicial

La respuesta de Pekín fue inmediata y agresiva. China denunció lo que ellos llaman el “abuso de los medios judiciales”, después de que Estados Unidos inculpara al tirano de Cuba. El Ministerio de Relaciones Exteriores asiático, a través de su portavoz Guo Jiakun, escupió una retórica vacía para intentar legitimar la impunidad de su cómplice caribeño.

“China siempre se ha opuesto firmemente a las sanciones unilaterales ilegales que carecen de fundamento en el derecho internacional y (…) se opone al abuso de los medios judiciales”, declaró el funcionario, ignorando deliberadamente que los cargos se sustentan en pruebas fehacientes de un crimen de Estado.

China y Rusia defienden a Raúl Castro
Guo Jiakun, ministro de Relaciones Exteriores de China

Para el régimen chino, la justicia es solo una herramienta política que debe ser suprimida si afecta a sus aliados. Guo Jiakun fue aún más lejos en su defensa de la dictadura cubana, asegurando que su país también “se opone a las presiones ejercidas por fuerzas externas contra Cuba, bajo cualquier pretexto”.

La arrogancia de Pekín no conoce límites al exigir que Washington cese sus acciones contra La Habana. “La parte estadounidense debería dejar de esgrimir el garrote de las sanciones y el garrote judicial contra Cuba y dejar de amenazar con el uso de la fuerza a cada paso”, sentenció el portavoz, quien además mintió al afirmar que “China apoya firmemente a Cuba en la defensa de su soberanía y dignidad nacionales y se opone a la injerencia externa”.

La realidad es que esta postura de China frente a la acusación contra Raúl Castro solo busca blindar un modelo de totalitarismo que comparten ambos regímenes.

El papel de Rusia como escudo del castrismo

El Kremlin no se quedó atrás en esta cruzada por proteger al criminal de guerra antillano. El embajador de Rusia en La Habana, Víktor Koronelli, utilizó sus redes sociales para atacar la legitimidad del Departamento de Justicia estadounidense.

“Los cargos presentados hoy contra el general de Ejército Raúl Castro en EE. UU. forman parte de la política de Washington de aumentar la presión sobre Cuba. Esta decisión solo demuestra el deseo de buscar pretextos para intensificar las tensiones en torno a la isla”, escribió Koronelli en su cuenta de X, intentando victimizar a un régimen que ha mantenido a su pueblo bajo el terror durante más de seis décadas.

Y es que Rusia, experta en el uso de la fuerza contra la disidencia, se siente identificada con el historial de sangre del anciano dictador Castro.

Esta complicidad criminal no es más que un mensaje directo al mundo sobre cómo pretenden operar en el futuro. Rusia, a través de su portavoz del Ministerio de Asuntos Exteriores, María Zajárova, arremetió contra la Casa Blanca y ratificó su respaldo incondicional a la dictadura.

“Cuba sigue sometida a una brutal presión económica por parte de Estados Unidos”, afirmó Zajárova, olvidando convenientemente que la pobreza de la isla es producto del saqueo y la ineficiencia de la élite castrista

La acusación contra Raúl Castro marca un punto de inflexión necesario. A sus 94 años, el dictador enfrenta cargos por asesinato, conspiración y destrucción de aeronave. Mientras el mundo libre exige justicia para las víctimas de 1996, China y Rusia se consolidan como los escudos protectores de los dictadores que devastaron sus naciones.

Raúl Castro acusado formalmente por el Departamento de Justicia de EE.UU. en ceremonia en la Torre de la Libertad de Miami por el derribo de Hermanos al Rescate
El Departamento de Justicia de EE.UU. anuncia cargos criminales contra Raúl Castro: asesinato, terrorismo, narco-terrorismo y conspiración. Foto: Cubanos por el Mundo.

La defensa que ambos regímenes ejercen hacia Castro demuestra que el eje del mal global permanece intacto, articulado bajo la premisa de proteger a sus cómplices a cualquier costo, incluso frente a crímenes que el derecho internacional nunca debe olvidar.

La comunidad internacional observa ahora con claridad: ni Rusia ni China tienen interés en la justicia, solo en preservar su poder y una impunidad que cada vez se agota más y más.

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